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Eran las 7 de la noche y ya se miraban grupos de chavalos con sus camisetas negras posteando frente a la Escuela de danza, todos ansiosos porque abrieran las puertas para comprar su entrada al concierto de Alejandro Mejía que llegaría con su Antología compuesta por rolas de CPU, Grupo Armado y Cargacerrada.

Fue entonces a las 8 de la noche que abrieron las puertas del local y los asistentes se aglomeraron para obtener sus ansiados pases e ingresar para ser testigos de este histórico concierto.

Un escenario con una pantalla gigante presentaba la imagen del afiche del concierto de una forma animada que intercalaba Antología con el rostro del cantautor nicaragüense Alejandro Mejía, quien con este encuentro celebró con sus fans, 24 años de carrera musical.

A las 10 de la noche, el espacio estaba totalmente lleno, y el recorrido metalero arrancó con un video de la canción ‘Donde’. Los espectadores se aglomeraron al frente de la tarima y al unísono empezaron a cantar seguido corearon, con otro video en proyección, la rola ‘Ecosistema del sistema’.

Después de este video Alejandro se posó en el centro del escenario con su guitarra acústica y todos los presentes  empezaron a ovacionarlo. El artista, por unos segundos, levantó su guitarra visiblemente emocionado, se sentó e interpretó en solitario una canción inédita llamada “Intercambiemos Historias”, el público hizo silencio y escuchó atentamente la letra de la canción.

Al final de esta pieza el público irrumpió en aplausos y entraron los miembros de Cargacerrada a descargar todas sus energías con temas como ‘Acalambrado’, provocando un estallido de gritos y aplausos. En el transcurso del concierto los visuales mezclados con videos y tomas reales del concierto, marcaron una tendencia genuina de quien era el artista que se estaba presentando.

Las luces y el sonido estaban de lujo, a pesar de la multitud se podía escuchar claramente todas las canciones. Transcurría el concierto y el público cantaba una a una las canciones que se iban interpretando. Resonaron ocho canciones de Cargacerrada entre las cuales estaban: ‘Acalambrado’, ‘Señor Gobierno’, ‘Natividad Canda y el circo tico-romano’, ‘La Herida’, ‘No hay’, entre otras, cerrando con ‘Ladrón y cuenta nueva’. Vino el momento de Grupo Armado y Alejandro arriba del escenario continuaba su espectáculo sin descanso.

El público a esa hora a pesar de estar eufórico, disfrutaba el concierto de una forma ordenada, con “mosh”, pero sin perturbar a nadie, saliéndose del estigma que tienen los conciertos de rock. Entre las ocho canciones de Grupo Armado estaban: ‘Güegüense falso’, ‘Chinchilillo’, ‘Donde’, ‘El tigre y el canario’, cerrando con ‘Síndrome Necro mórbido audiovisualmente adquirido’, para la que invitó a cantar con él al vocalista de Necrosis y gran amigo, Melckon Molina, lo que emocionó mucho a los asistentes.

En la tercera etapa llegó con CPU, los asistentes estaban en el éxtasis. Alejandro seguía incansable y entre más cantaba más se notaba su satisfacción al estar con tanta gente. La lluvia empezó a caer y el público imperturbable seguía cantando sin moverse de su lugar. Entre las ocho canciones de CPU estaban: ‘El chacal’, ‘Obras no palabras’, ‘Cristo viene’, ‘Nica en Costa Rica’, cerrando el concierto con ‘Traición Masiva’.

Fue un concierto impresionante. Un ambiente relajado donde a pesar de tanta gente y de ser rock no se dio ningún relajo ni alboroto. La energía de la gente, de la banda, de Alejandro fue increíble. Los presentes, personas de todas las edades, desde chavalos hasta personas adultas, salieron de ese concierto con una sonrisa en la boca, comentando no poder creer lo que habían presenciado allí. Fue extraordinario ver como un solo artista puede convocar a tanta gente para celebrar la trayectoria de su trabajo. Grande Alejandro, realmente fue grande.