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Neurólogo-Psiquiatra.

 

Sientes esa fea sensación de calor que te invade en las mejillas, el sudor frío en tus manos y frente, a veces no puedes esconderlo, los latidos de tu corazón se aceleran. Se te apodera un nudo en la garganta, las mandíbulas apretadas, si quieres hablar te salen frases confusas y entrecortadas, los molestos gases en el estómago, temblores, algunos tics y un sinnúmero de síntomas difícilmente controlables invaden con frecuencia tu vida. Principalmente todo esto lo percibes cuando te encuentras con otras personas o estás enamorando a una chica, bueno en este momento debes reconocer que eres un joven tímido.

A veces los encuentros con otras personas terminan en una verdadera tragedia.

El tímido trata de esconder sus reacciones psicosomáticas. Cuando no puede ubicarse en una reunión de amigos o de trabajo, en un principio se ruborizará, pero esto no es lo peor: al darse cuenta que llama la atención, el rubor aumentará; si además, alguien le hace la observación de que se está poniendo colorado, no sabrá qué responder y sus manifestaciones psicosomáticas aumentarán notablemente y terminará viviendo este encuentro como una verdadera tragedia.

La timidez siempre está relacionada con el contacto social. Por eso, hay muchas situaciones en las que la persona tímida puede sufrir con el contacto humano. Al encontrarse a solas con alguien en un ascensor, hacer una pregunta en público, efectuar una reclamación en un restaurante, enamorar, etcétera son situaciones en las que desarrollará sus trastornos psicosomáticos. Pero ahora veamos un poco la parte positiva, si tú eres una persona con un grado moderado de timidez puedes resultarle atractivo a algunos tipos de mujeres ya que despiertas sentimientos de ternura, ante la manifiesta debilidad y necesidad de protección que emana del tímido. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones la timidez se convierte en una tortura, un problema patológico que impide al individuo relacionarse con normalidad.

Primer punto de reflexión: Si soy un adolescente y estoy experimentando los síntomas arriba descritos ¿Cuál es el diagnóstico que debo hacer sobre mí? También debo preguntarme ¿Esta condición cuánto me afecta en mi relación con las demás personas?

La adolescencia es una etapa de cambios en la que se marca la personalidad que mantendremos a lo largo de nuestra vida. De hecho, la gente que es tímida en la adolescencia, continuará siéndolo en su vida adulta, a no ser que haga algo para cambiarlo. Una prueba de ello es que el porcentaje de adolescentes que se consideran tímidos es exactamente igual al de adultos, en torno al 40%.

Los adolescentes tímidos se preocupan en exceso por lo que van a decir o hacer, temen comportarse de una manera inadecuada y, por ello, muchas veces acaban evitando enfrentarse a situaciones sociales. Eso puede hacer que los demás los consideren antipáticos, “raros” o arrogantes y que acaben despertando el rechazo o las burlas de los demás.

Además esta ansiedad puede provocar graves consecuencias en el adolescente. Muchos de ellos se aíslan, dedicando horas a ver televisión, conectarse a internet o hacer deberes con tal de no enfrentarse a la idea de no tener a nadie con quien quedar.

Otros pueden caer en el abuso de alcohol o drogas para superar esa timidez. Se calcula que un 22% de los adolescentes tímidos utilizan este método para solucionar sus problemas de ansiedad social.

Segundo punto de reflexión: ¿Estoy dispuesto a que esta condición me acompañe toda  la vida, a volverme un alcohólico o un drogadicto para poder mantener un mínimo de relaciones sociales  o debo hacer algo para superarla  y llevar una mejor calidad de vida?

Causas de la timidez en la adolescencia
Hay múltiples causas que pueden generar timidez en la adolescencia. Algunas de ellas vienen desde la infancia, como las genéticas. Muchos niños tímidos no consiguen superarlo y siguen siendo tímidos al llegar a la adolescencia. Sin embargo, hay otras causas que influyen directamente en la timidez durante esta etapa:

Físicas: los adolescentes pueden sentirse muy acomplejados ante cualquier defecto físico que los aleje del ideal de perfección que marca la sociedad. El adolescente encuentra múltiples razones para avergonzarse: el acné, el sobre peso, tener la nariz grande o los ojos saltones. Incluso aquello que no corresponde estrictamente a su físico, como no llevar la ropa de moda adecuada, puede avergonzarles y hacer que se sientan incómodos ante sus compañeros.

Falta de habilidades sociales: Los adolescentes tienen que enfrentarse a situaciones sociales nuevas para las que pueden  no estar capacitados: asistir a una fiesta, pedir una cita, acudir a una entrevista de trabajo…

Todas estas situaciones pueden resultarles amenazantes, llegando a considerar que les quedan demasiado grandes y que nunca estarán capacitados para afrontarlas.

Falta de apoyo social en la familia: los adolescentes suelen no sentirse comprendidos por sus familiares cercanos. Al faltarles ese punto de apoyo, pueden sentirse aún más perdidos e inseguros.

Padres sobreprotectores: Si de niño se le ha mantenido en un entorno cerrado y controlado, el adolescente se sentirá perdido al lanzarse a situaciones nuevas.

Padres autoritarios: si el adolescente ha vivido en un ambiente rígido y con reglas estrictas, puede no haber aprendido a improvisar, encontrar soluciones por sí mismo, resolver sus propios problemas. Esta falta de iniciativa y autonomía la harán sentirse inseguro en las situaciones sociales nuevas.

Baja autoestima e inseguridad: El adolescente puede arrastrar desde la infancia una baja autoestima que le haga criticarse a sí mismo y pensar de manera negativa, lo que le impedirá afrontar los cambios con seguridad y optimismo.

Tercer punto de reflexión: Con los conocimientos que dispongo hasta el momento, debes precisar la causa de dónde proviene tu timidez, una vez hecho esto ¿no crees que sea conveniente repasar todos los pormenores que te llevaron a esta situación?

Cuando la ansiedad que el adolescente siente en las situaciones sociales es grande, como para que logre superarla por sí solo y está trastornando su vida cotidiana, hasta el punto de conducirle a la depresión y el aislamiento, es conveniente plantearse el acudir a un especialista para que le pueda ayudar.

Normalmente los adolescentes tímidos se niegan a ponerse en manos de un especialista. La perspectiva de sentarse delante de un desconocido a contarle sus pensamientos y emociones, que él intenta ocultar a toda costa, le resulta amenazante. Sin embargo, deben tener en cuenta que el psiquiatra no va a juzgarle, sino que está ahí para ayudarle a superar su problema.

Hay muchísimas personas que sufren de timidez y fobia social, por lo que en ningún momento el psiquiatra les planteará que son personas raras o que están locos.

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Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza
Universitá degli Studi di Pavia-Italia
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