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Muy frecuentemente nos encontramos en los centros de salud, en emergencia e incluso en la consulta privada, a pacientes con múltiples síntomas y quejas sin aparente explicación. Este grupo constituye aproximadamente el 25% de las consultas nuevas.

Ciertos síntomas como mareo, dolor torácico, cansancio, palpitaciones, presentados en forma aislada, corresponden en un 80% de los casos a somatizaciones.

El paciente con somatización recibe atención médica, pero uno los observa que sufren mucho por sus síntomas, por lo general piensan que tienen una enfermedad que el médico no la puede detectar o que es algo muy grave. El médico al no lograr encajar su patología en un cuadro sindrómico y no comprender al paciente, se siente frustrado.

Esto hace necesario un abordaje específico de este tipo de pacientes, con el fin de entenderle y alivianarle, así como reducir nuestros niveles de ansiedad y frustración.


¿Cuál es el origen?
Aunque los mecanismos no se conocen con exactitud, existen varias teorías aparentemente discutidas que nos pueden ayudar a entender y sobre todo, a mostrar empatía y manejar mejor este tipo de pacientes. Hay que recordar que estos presentan continuamente sus quejas somáticas y cambian de una sintomatología a otra, lo que lleva a desesperar a sus familiares y al médico. Este es el momento en que se cometen muchos errores por parte de los familiares y los médicos tratantes. En general, el paciente somatizado manifiesta su estrés o sus situaciones difíciles de la vida a través de sus síntomas físicos mediante:
La amplificación o aumento de las sensaciones corporales. La preocupación sobre una posible enfermedad hace que el paciente se centre en las mínimas variaciones de sus sensaciones corporales y piense que son patológicas (que se dan por enfermedad) esto aumenta su ansiedad.

En familias enfermas o desestructuradas se crea la necesidad de buscar algo que las mantenga unidas, nada mejor que encontrar un enfermo, por lo general el miembro más débil de la familia es el que se enferma, pues no puede soportar su carga de ansiedad, al enfermarse, la familia se organiza en torno al “enfermo” para ayudarle y descubrir cual es su grave enfermedad, de esta manera logran olvidar los conflictos y problemas del grupo familiar.

La necesidad del paciente de enfermarse, manifestar un sufrimiento que no puede expresar de otra manera, en ocasiones para conseguir una ganancia. No necesariamente esta necesidad de enfermarse tiene que ser consciente, en algunos casos es inconsciente. Hay casos de casos, como la madre que ante las continuas borracheras de su hijo comienza a enfermarse, a través de ésta, espera manipular al hijo para que deje de tomar. La esposa que sufre mal trato por parte del marido y comienza a manifestar muchos síntomas somáticos, ya no lo atiende, no prepara la comida, descuida la casa, no duerme con el marido porque su enfermedad no se lo permite, todas estas acciones van encaminadas a castigar al marido por su comportamiento pero utiliza su cuerpo para expresar su sufrimiento y obtener de esta manera la ganancia secundaria del castigo.

La disociación: Es la capacidad de la mente de experimentar sensaciones complejas y detalladas en ausencia de estimulación sensorial; las sensaciones así percibidas son “reales”. Es por eso que aunque el médico le envíe una serie de exámenes y todos salgan negativos, el paciente continúa sintiéndose “realmente enfermo”.

 

¿Cuándo podemos pensar que estamos somatizados?
Si nos enfermamos de algo, o nos aparece un síntoma cualquiera, lo primero que tenemos que hacer es visitar al médico para que nos examine y envíe los exámenes correspondientes, si todo sale negativo pero no estamos conforme con el diagnóstico podemos pedir una segunda opinión. Si salen negativos los exámenes médicos y los exámenes complementarios podemos pensar que somos nosotros los que estamos generando la enfermedad.

 

En la práctica hay dos hechos que nos deben hacer pensar que estamos somatizando:

a-) La presencia de tres o más síntomas indefinidos, generalmente en diferentes partes del cuerpo. Por ejemplo, tener dolor torácico con intensidad variable y luego desaparece para volver a aparecer. Otro ejemplo son los infaltables dolores de cabeza, mareos… síntomas que al paciente preocupan mucho.

b-) El curso crónico, aproximadamente dos años.
Pero hay también otros hechos que nos pueden ayudar a saber que estamos ante un problema de somatización:

La presencia de un trastorno psiquiátrico coexistente por ejemplo: Una depresión, mucha ansiedad, un trastorno de personalidad o abuso de sustancias.

Recurso a medicinas o terapias alternativas: es muy frecuente encontrar esto en la práctica, aunque un 60% de los pacientes  lo oculta, con el tiempo, te vas dando cuenta.

Incluso los pacientes narran que han acudido a “brujos”. La justificación de recurrir a este tipo de profesionales es que “sienten que les escuchan y les prestan atención a sus quejas”.

Algunos refieren que han asistido a este tipo de terapias por considerar que el médico no le atinaba a su enfermedad y hasta notaban que su llegada era recibida con incomodidad, por lo que les trataban de brindarles consultas lo más rápido posible.

Historia de múltiples pruebas de laboratorio recientes, visitas múltiples a emergencia, y a diferentes médicos de especialidades diferentes.

 

La frustración del paciente y el médico
En este tipo de enfermedad si el caso no se maneja de la forma adecuada, el paciente y médico ser frustran.

El paciente se angustia cada vez más al ver que el médico, al inicio le presta atención, lo examina y le envía los exámenes correspondientes. En la medida que los síntomas persisten y los exámenes no revelan ninguna alteración, el médico pierde el interés en el paciente, no le presta casi atención y tratan de recalcarle que “usted no tiene nada”. El paciente se sentiría más aliviado si tiene un diagnóstico de su padecimiento, bien se le podría decir que padece de algo inespecífico como por ejemplo: si su padecimiento es digestivo, podemos decirle que sufre de “Trastorno funcional digestivo”. Debemos tener presente que, aunque los exámenes no revelen ninguna patología, el sufrimiento del paciente es real.

El médico también tiene su reacción emocional: un sentimiento de frustración al sentirse sobrepasado ante un paciente con un sinnúmero de síntomas, a veces complejos que precisan tiempo para su evaluación. En una persona con aparente “buen aspecto” deben constituir una seña al médico que debe incluir la somatización en el diagnóstico diferencial de ese paciente.

Hay que explicarle de forma adecuada y aceptable los síntomas que sufre y aprovechar especialmente la visita donde  recibimos las pruebas negativas de laboratorio y exámenes complementarios para recalcarle que su organismo esta normal.


Síntomas y síndromes comunes en pacientes que Somatizan       
Gastrointestinales Vómitos, dolor abdominal, náusea, flatulencia, hinchazón, diarrea, trastornos digestivos.       

Pseudoneurológicos Amnesia, dificultad para tragar, pérdida de la voz, sordera, ceguera, visión borrosa, desfallecimiento, debilidad muscular, pseudoconvulciones, dificultad succionar.       

Síntomas dolorosos Dolor difuso, dolor en extremidades, dolor de espalda, dolor al orinar, dolor articular, cefaleas.       

Aparato reproductor Dispareunia (dolor al tener relaciones sexuales), dismenorrea, irregularidad de ciclos menstruales, hipermenorrea, vómitos a lo largo del embarazo, sensaciones quemantes en los órganos sexuales       

Cardiopulmonares  Dificultad respiratoria en reposo, palpitaciones, dolor torácico, mareos.       
Síndromes  Alergias alimentarias extrañas, síndrome de fatiga crónica, sensibilidad medicamentosa múltiple.    

*25 por ciento de las consultas diarias son parte de este grupo

 

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Estimado lector puede contactarme a articulospsiquiatria@hotmail.com, le invito a leer mi blog: DEARREAZA. blogspot.com

 

Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza.
Universitá degli Studi di Pavia-Italia.
Clínica San Francisco.
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Tel. 22 22 24 94.  Cel. 88 77 18 94.