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La reina del pop, Madonna, que ingresó esta semana al “Salón de la Fama” del Rock and Roll, no cesa de acumular éxitos y romper paradigmas, a pocos días del lanzamiento del primer sencillo de su próximo disco.

Obviando las críticas sobre si su música puede enmarcarse en el mundo del rock como para formar parte del prestigioso salón, donde se unió a roqueros legendarios como Elvis Presley, Bob Dylan, los Beatles y los Rolling Stones, Madonna agradeció con un emotivo discurso en el que hizo hincapié en las distintas etapas de sus 25 años de carrera musical.

Al entregarle el galardón, el joven cantante, Justin Timberlake, --que participa en varios temas de su próximo álbum-- destacó que la famosa rubia no es “ninguna pieza de museo antigua”.

Y es que con casi 50 años, la multifacética cantante mantiene intacto su éxito y su afán por reinventarse, ya sea como compositora, bailarina, productora, actriz, diseñadora de moda, escritora o flamante cineasta.

La “material girl” debutó en febrero como directora de cine en el Festival de Berlín, con el estreno mundial de su ópera prima “Filth and Wisdom”. El filme fue criticado por los medios, sin embargo, y contra todo pronóstico, fue calificado de “buena sorpresa” por los especialistas.

A fines de abril lanzará “Hard Candy”, el último disco que realiza con el sello Warner y que promete mostrar influencias hip-hop.

El primer corte, “Four Minutes”, en el que participa Timberlake, comenzará a ser difundido la semana próxima, en medio de la habitual expectativa que rodea a esta mujer que ha vendido más de 200 millones de álbumes en todo el mundo, desde mediados de la década de 1980.

Madonna Louise Veronica Ciccone nació en 1958 en Michigan (norte), lejos de las marquesinas. Procedente de padre italiano, y madre canadiense que murió cuando ella tenía
apenas seis años, estudió piano y ballet. Madonna partió en 1977 a Nueva York a buscar fortuna con solo 35 dólares en el bolsillo.

Mientras estudiaba y se buscaba un lugar en el mundo de la música, posó desnuda, vendió comida, frecuentó a la vanguardia cultural. A fines de 1982 obtuvo su primer contrato musical con el single “Everybody”, seguido de los éxitos “Lucky star”, “Borderline” y “Holiday”, en 1984.

Fue al año siguiente cuando saltó a la fama con “Like a Virgin”. La polémica canción escandalizó a Estados Unidos y fascinó a los adolescentes, que pronto adoptaron las medias de red, las camisetas de encaje y el maquillaje de la joven estrella que se convertía en millonaria.

A lo largo de su carrera, la artista se caracterizó por los éxitos y la polémica. Una de ellas, fue como cuando en 1989 no dudó en mezclar erotismo y religión al besar a un Cristo negro en el videoclip “Like a prayer”, o tras exhibir sus fantasías en el libro “Sex”.

En los años siguientes siguió ocupando portadas, tanto por sus éxitos musicales, como por besar apasionadamente en una presentación de MTV a las jóvenes Britney Spears y Christina Aguilera.

En 2006, con la gira de “Confessions on a dance floor” amasó 260 millones de dólares, importante récord para una cantante.

Con una fortuna personal estimada en 325 millones de dólares, se enfocó en los últimos años en proyectos humanitarios en Malawi, donde levantó polémica por un presunto tratamiento privilegiado para la adopción del pequeño David, que se convirtió así en su tercer hijo, hermano de Lourdes y Rocco.

Siempre versátil, la cantante lanzó en 2003 el primero de una serie de libros infantiles con éxito internacional, y en 2007, se aventuró en el mundo de la moda con su colección “M by Madonna” distribuida por la cadena H&M.

El año pasado volvió a romper paradigmas en la industria musical al anunciar una sociedad por unos 120 millones de dólares, según la prensa, con el promotor de conciertos Live Nation. El acuerdo busca permitir a las empresas musicales racionalizar al máximo la explotación comercial de un artista.