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Machu Picchu, la ciudadela que marcó el apogeo de la civilización Inca, celebró ayer jueves los 100 años desde que su existencia fue conocida por el mundo, con una fiesta que incluyó su iluminación total por primera vez en su historia.

Una fiesta de luz y color realizaron las autoridades peruanas en homenaje a este santuario arqueológico, construido en el siglo XV por el emperador inca Pachacútec y declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1983.

Lo que se conmemora es la llegada del explorador estadounidense Hiram Bingham a la ciudadela, y su consecuente descubrimiento científico el 24 de julio de 1911.

Se trata de una celebración limitada, como lo solicitó la Unesco, que en los últimos años ha expresado en varias ocasiones su preocupación por los efectos que pueda tener para el sitio el gran flujo de turistas y las obras de infraestructura que se construyen a su alrededor.

Normalmente hay un límite de acceso al sitio de 1,800 personas, pero ayer jueves, solo se permitió la llegada de 790 personas durante el día y  200 para la ceremonia por la noche.

El mérito de Bingham

El centenario de la ciudadela fue la ocasión para poner en tela de juicio el mérito de Bingham. Hay quienes dicen que gracias a su publicación del hallazgo en la revista National Geographic, Machu Picchu se convirtió en uno de los íconos de la arqueología mundial.

Pero el nombre de Bingham también genera resistencias por haberse llevado 44,000 piezas destinadas a la Universidad de Yale para investigación científica y bajo el acuerdo de que serían regresadas en 18 meses. En los hechos, solo 366 piezas fueron regresadas en mayo pasado.

Al margen de la polémica, el Cuzco, la antigua capital del imperio Inca, a 110 km de Machu Picchu, abrió las festividades de la jornada con 21 bombardas de salva.

Fiesta para todos

En Machu Picchu, los turistas que llegaban a visitar la ciudadela eran engalanados con regalos y espectáculos de bailes andinos.
Machu Picchu (“Montaña Vieja” en quechua) se encuentra a 2,400 metros sobre el nivel del mar.

Está conformada por una zona de 530 metros de largo por 200 de ancho, con 172 edificios y otra zona de terrazas agrícolas. La ciudadela se encuentra dentro de un parque arqueológico de 325 km2, mezcla imponente de selva y sierra.

Noche de presentaciones
La noche de ayer jueves, los festejos se realizaron en paralelo en la ciudadela y en siete plazas de Cuzco, con conciertos y obras teatrales en que se recuerda a Pachacútec.

Uno de los conciertos estaría a cargo de la banda chilena Los Jaivas, cuyos integrantes ensayaron más temprano en la propia Machu Picchu, sorprendiendo a cientos de turistas extranjeros al inundar la majestuosidad del lugar con su música, que combina rock progresivo y música andina.

“¡Esto es inolvidable!”, exclamó Cristina, una turista argentina, al escuchar ‘Alturas de Machu Picchu’, musicalizada en base al poema del mismo nombre, de Pablo Neruda.

Otros grupos de visitantes paralizaron su paseo al ver danzar a grupos de baile que escenificaban ritos de adoración a los “apus” (palabra quechua que identifica a los cerros considerados divinidades).

El acto central, ese espectáculo de luces que por primera vez iluminó la ciudadela de noche, fue acompañado por la Orquesta Sinfónica de Cuzco, que interpretaría la Sinfonía del Nuevo Mundo de Anton Dvorak.