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Sus frases celebres y su música han trascendido la barrera de la vida real y hoy son posteadas en las redes sociales, medio a través del cual artistas y seguidores del cantautor Facundo Cabral manifiestan indignación por su estrepitosa partida.
En la vida real y en la plataforma virtual se respira luto e indignación por el asesinato a tiros en Guatemala del cantautor argentino que recorrió América Latina y el mundo con su trova,  en la que mezclaba la cruda ironía con las reflexiones sobre la vida, el amor y la paz.

Fue precisamente  su ideología impresa en sus mensajes,  lo que le valió un reconocimiento de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la cual lo declaró Mensajero Mundial de la Paz en 1996.

“No soy de aquí ni de allá”, “Vuele bajo”, “Pobrecito mi patrón” son algunas de las canciones que le valieron la fama en los años 70, y las que mejor describen su actitud hacia la vida que él mismo definió alguna vez como la de un “vagabundo que busca ser feliz”.

“La vida no te quita cosas, te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos.  Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja porque nos hace desconfiados”…  cita uno de sus poemas  “No estás deprimido, estás confundido”, mismo que ahora forman parte de su legado

Hoy una semana desde su última visita a Nicaragua
El cantautor argentino visitó varias veces Nicaragua, y la más reciente se realizó el pasado domingo tres de julio. Sus cercanos lo han descrito como un hombre íntegro, amante de la paz y la justicia.

Según Ramón Rodríguez, Director del Teatro Nacional Rubén Darío y de la Camerata Bach, Cabral fue un hombre muy simpático, muy humanista. A él le encantaba Nicaragua, sentía influencia por Rubén Darío y Ernesto Cardenal.  A Dios había suplicado la oportunidad de poder volver a Nicaragua y Guatemala; en su reciente visita dijo sentir la satisfacción de haberlo logrado, “este es un hecho que causa mucha consternación”, comparte Rodríguez.

El mismo Cabral compartió que Madre Teresa de Calcuta le habría dicho que él no era un trovador,  sino un testimonio para las nuevas generaciones. “Era un ser nada materialista, muy sencillo. Me llamó la atención su fortaleza, él sufría por su enfermedad, un cáncer terminal y se notaba cansado, pero siempre optimista. Hablar con él era hacerlo con una enciclopedia, era además un gran fanático de Mozart y Bach”.

Un dolor indescifrable
La cantora Norma Helena Gadea, compartió que la muerte de Cabral es causa de un infinito dolor, pues “se ha perdido a uno de los hombre más ricos y espirituales de la música, un pacifista. Junto a mis compañeros cantores estoy lamentando que haya sido en un país centroamericano tan convulsionado por la violencia. Yo no quiero creer que los artistas tengamos nuevamente el peligro de morir de esa forma, pues en los 70 sucedió cuando la música era un arma para combatir una dictadura. De la boca de él (Facundo) solo salían mensajes de esperanza que hacían mucho bien”.

La cantante y presentadora de televisión Cristiana Somarriba se mostró consternada por la noticia. Ella, en particular, estableció un vínculo de casualidades con el artista a quien tuvo la oportunidad de entrevistarlo en las distintas ocasiones que visitó Nicaragua. En su primera oportunidad no conocía mucho del trovador, sin embargo entabló una conversación tan amena que su entrevista se prolongó por una hora. A partir de esa experiencia se convirtió en fan del trovador, quien con su lírica marcó su vida.

“Yo me quedo con una sensación especial, siento que me transmitió esa energía que tanto necesitamos. La depresión es una enfermedad que ataca al mundo entero. Su música era como medicina a ese mal. Ojala más gente tenga oportunidad de escucharla”, expresó la presentadora de ‘Evas Urbanas’, quien  entre sus frases célebres escogió compartir su favorita de Facundo Cabral: “La felicidad no es una decisión, vos debes de ser feliz porque estás viva”. Esta noche reprisará a las 9 de la noche a través de Vos TV las entrevistas que le realizara.

El empresario Carlos Mántica, quien lo trajo por primera vez a dar concierto en Nicaragua, no dejo de sumarse a las condolencias: “Creo que fue una persona muy espiritual que contagiaba, un líder nato. La gente necesita el mensaje que daba, su mensaje de paz. Dejó ese legado… un llamado a la paz y armonía” comentó Mantica, quien también estaba  consternado por la noticia. “Como artista y como músico cree que fue una enorme pérdida para toda Latinoamérica y el mundo en general… considera que se perdió un profeta que llevó un mensaje positivo a las masas, combatir la desesperanza.

Le gustaría dedicarle “Pajarito azul” porque ya está volando

El cantautor pinolero Carlos Mejía Godoy, tampoco pudo ocultar su desconsuelo ante el sensible fallecimiento que enluta no solo a la familia de la trova latinoamericana, sino también a todos los que al margen de cualquier credo político o religioso, luchan por la paz y por la armonía en este mundo tan confuso donde vivimos.

“La muerte de este autentico juglar nos invita a reflexionar sobre el aporte urgente que debemos hacer todos por detener esta ola de violencia que sacude nuestros países”, refirió Mejía, quien compartió una experiencia personal con el trovador, quien le sorprendiera como público en uno de sus conciertos en la Casa de Los Mejia Godoy durante una de sus visitas a Nicaragua.

“Me encontraba cantando la tercera o cuarta canción y apareció Facundo con alguno de los organizadores. Siempre he admirado su quehacer y nunca me imaginé tenerlo en un concierto” detalla Carlos Mejía Godoy quien hoy quiere estar en el  homenaje póstumo que le realizan los artistas nacionales en el Teatro Nacional Rubén Darío para rendirle tributo al amigo y colega… Le gustaría dedicarle “Pajarito azul, porque ya está volando

Compartió su tesoro
La sencillez y pureza de alma de Facundo Cabral le permitía admirar y reconocer el trabajo de los otros, es así que en su reciente visita al país el guitarrista nicaragüense Eduardo Araica vivió una de las experiencias más memorables de su vida. Su mayor ilusión era conocer al cantautor argentino, y cuenta que intuía que al acercársele podrían congeniar y así fue: “Se acercó a mí y no paró de hablar de música y todo ese mundo, fue chistoso porque no abrían la puerta del escenario porque no paraba de hablar conmigo y como nos sacaron continuamos hablando en el camerino, en resumen, me habló de su extensa vida”, dijo.

La noticia sobre la muerte de Cabral a Araica lo ha dejado en shock, y no es para menos pues el artista pinolero califica como una especie de premonición el hecho que el argentino a su llegada le regalara una letra inédita que había escrito en el avión para que la musicalizara. “Fue como si presintiera que él ya no lo podría hacer. Lo haré cuando me inspire por ahora es difícil porque todo esto me ha perturbado. Fue una experiencia especial que guardaré por el resto de mis días”, expresó.

Su biografía
Nació en la provincia de Buenos Aires, sufrió el abandono de su padre y emigró junto con su madre y seis hermanos a Tierra del Fuego, en el extremo sur del país, donde vivió una niñez traumática en la extrema pobreza.

“Un día me fui a Buenos Aires sin avisar a nadie, porque no había casa ni nadie a quién avisar, tardé siete semanas en llegar, tenía 9 años y casi no hablaba, quería conocer al presidente (argentino Juan) Perón y lo hice”, relató en una reciente entrevista en Buenos Aires en la que repasó su vida de asombro.

En la adolescencia empuñó una guitarra “para conseguir un peso” y comenzó a tejer una carrera de trovador en Mar del Plata, 400 km al sur de Buenos Aires, donde se presentaba en hoteles con repertorios de los folcloristas argentinos Atahualpa Yupanqui y José Larralde, de donde abrevó sus fuentes.

Su desparpajo y sus canciones que mezclaban ácidas críticas sobre la realidad ganaron su mayor fama en Argentina en los años 80, cuando regresó de su exilio en México durante la dictadura militar (1976-1983).

Sus canciones fueron grabadas en nueve idiomas y cantó junto a artistas como el estadounidense Neil Diamond, el español Julio Iglesias y el mexicano Pedro Vargas.

Su canción de cuna “Vuele bajo” fue uno de los hitos de su carrera, grabada por numerosos artistas. El artista la compuso cuando apenas tenía 17 años.

“Un vagabundo en la calle me iluminó a Dios al relatarme el Sermón de la Montaña, entonces me sentí desamparado y necesité acunarme a mí mismo. Por eso volví corriendo y compuse ‘Vuele bajo’, allí comenzó todo”, relató sobre sus inicios.

“Mi vida es caminar por la calle sin maletas, soy libre”, decía Cabral, que se jactaba de no tener propiedad alguna y cuya residencia eran cuartos de hoteles de Buenos Aires.

Fue analfabeto hasta los 10 años, enviudó a los 40 y conoció a su padre a los 46. Se confesó admirador de Jorge Luis Borges, a quien citaba de memoria en sus presentaciones, siempre en diálogo intimista con el público, Cabral se jactaba de haber recorrido al menos “165 países en casi 50 años” de trayectoria.

Aquejado por problemas de salud, en los últimos años se movilizaba auxiliado por un bastón y lamentaba “ya no poder viajar tanto”.

Grabó una veintena de discos cuya producción matizó con la escritura, en la que había una fuerte impronta mística con alusiones a Dios y a la Madre Teresa de Calcuta.

“Soy un agradecido de la vida, jamás pensé hacer tanto, nadie pensaba eso porque nadie daba nada por mí, yo soy un milagro”, dijo alguna vez Cabral sobre sí mismo.