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Siete de la noche. La lluvia arreciaba intensamente, sin embargo, a los seguidores de Marcela Gándara y Jesús Adrián Romero parecía no importarles. Armados de paraguas y chaquetas se transformaban en seres impermeables, de tal forma que la lluvia no obstaculizara sus planes de corear de inicio a fin a sus artistas cristianos por los que estaban allí.

A los que se congregaron antes de iniciar la tormenta les tocó comprar paraguas, pues su Fe les había predispuesto a pensar que los pronósticos de aguaceros se equivocarían. Sin embargo, no fue así, entonces optaron por contribuir a la economía de los vendedores de sombrillas quienes también elevaron sus plegarias al cielo, pero para que sí lloviera para mejorar sus ventas.

Al momento que Marcela Gándara Salió al escenario, el terreno ubicado contiguo al edificio Pellas, sede del concierto, ya se observaba lleno. La artista interpretó los temas más conocidos de su repertorio, entre estos “Supe que me amabas”,  “Antes de ti” y “Vine a adorarte”.

Más que un artista, un orador
Jesús Adrián Romero no se hizo esperar. El mexicano combinó los temas de su nuevo material: “El brillo de mis ojos”, con los más conocidos de su repertorio. Entre tema y tema hizo un preámbulo para poner en contexto a su público del cómo y el qué le inspiró a escribir la pieza que le seguiría a su prédica, todas cargadas de mensajes de reflexión e inspiración. El artista contó que antes del concierto decidió salir a correr por las calles de Managua. Corrió tres kilómetros y en un momento empezó a llover. La lluvia la asoció a la presencia de Dios, por lo que como un niño optó por detenerse y sentirla. En ese momento vino a mi mente aquella frase que dice “Si Dios conmigo, quien contra mí”… la lluvia confirmaba, según Romero, que Dios está en todo… la lluvia es parte de su creación… él está en la lluvia.

Antes de interpretar el tema “Qué sería de mí”, Jesús Adrián Romero se extendió contando cómo sus amigos siguieron un patrón de vicios y drogas, y él se convirtió en la excepción, gracias a que Dios lo tocó.

Entre retórica y retórica pude retener un mensaje, el de concentrarse en lo que necesita tu alma, no en perseguir sueños sin propósitos, en creer en uno mismo y aceptarse tal y como uno es, porque Dios tiene un propósito para cada uno… y al abrir los ojos a ese yo, es cuando estás listo para conocer el designio divino….

Al terminar su prédica, nos pudimos percatar que la tormenta había pasado y el cielo lucía despejado. El público guardó sus paraguas y sacó sus cámaras y celulares. Fue un momento celestial. Entonces Jesús Adrián Romero invitó a Marcela Gándara para interpretar a dúo el tema “Dame tus ojos”… un momento que muchos estaban esperando con ansias.

El público alzó sus manos y acompañó a coro la canción.  Ese fue un momento cumbre, pero no el final. Los presentes terminaron bailando y no permitieron que Jesús Adrián Romero se despidiera de Nicaragua sin volver a interpretar “Mi universo”, canción que encabezó el primero y último set de su tercer concierto en suelo pinolero, mismo que tuvo lugar la noche del viernes 15 de julio, bajo la producción de Premier Producciones  y Convocatoria juvenil.