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Neurólogo–Psiquiatra

 

Es normal que de vez en cuando las personas ancianas se sientan tristes y descorazonadas, especialmente cuando muere un ser querido o se les diagnostica una enfermedad grave. Pero cuando los sentimientos de tristeza y pesar persisten en el tiempo, es posible que se trate de una señal de depresión clínica.

El Instituto Nacional de Salud Mental (The National Instutute of Mental Health -NIMH) calcula que, de los 35 millones de estadounidenses de 65 años o más, dos millones sufren de una enfermedad depresiva. Otros cinco millones tienen síntomas depresivos graves.

Con mucha frecuencia y por muchos motivos no se presta la atención ni se trata la depresión en los ancianos. En primer lugar, muchos piensan que la depresión es simplemente un factor normal del envejecimiento (y no lo es).

En segundo lugar, es difícil reconocer la depresión clínica en los ancianos, ya que muchos de los síntomas tales como menor actividad física, problemas para dormir y dificultades de memoria podrían parecer como cambios normales relacionados con la edad.

También, la mayoría de los ancianos deprimidos tienden a negar que lo estén, considerando que podría significar que son “débiles” o están “locos”.

¿Por qué está aumentando la depresión en los ancianos?

En diferentes partes del mundo se ha notado un incremento de la depresión en los ancianos; los datos revelan que un 15% de la población de más de 60 años sufre de depresión y varios factores pueden explicar este incremento.

En primer lugar, el porcentaje de la población de ancianos está creciendo; en segundo lugar, la depresión es una enfermedad común a cualquier edad. La depresión en la vejez puede deberse a episodios recurrentes que iniciaron precozmente en la vida, una continuación de depresión crónica que se manifiesta tempranamente, o episodios que se originan después de los 6 años. De esta manera es posible encontrar todos los tipos de depresión en personas ancianas.

¿Qué predispone al anciano a estar deprimido?

En la vejez ocurren una serie de factores de diversa índole que pueden favorecer la aparición de este trastorno.

* Pérdida de la salud que acontece a esta edad. En muchas ocasiones estas pérdidas de la salud conlleva un deterioro funcional con tendencia a la dependencia física y pérdida de la autonomía.

* Presencia de enfermedades crónicas, pérdidas familiares, de amigos y de seres queridos. En ocasiones estas pérdidas se acompañan de duelo patológico.

* Merma de la capacidad económica.

* La soledad, es un factor muy importante, se presenta con el abandono de los hijos del núcleo familiar.

* Carencia de una red de apoyo social.

* Factores biológicos presentes, aunque no suficientes para la depresión. Entre ellos se han implicado cambios en la estructura cerebral, en los neurotransmisores, en el sistema hormonal. Todos estos cambios pueden ser un factor de vulnerabilidad.

 

El envejecimiento no es sinónimo de depresión. Es decir, ni todos los ancianos están deprimidos ni los síntomas de una depresión cuando aparecen en un anciano, son “normales” para su edad.

En el anciano casi no se diagnostica una depresión mayor, esto quizá se debe a que los estrictos listados de criterio con los que se hacen los diagnósticos están poco adaptados a las depresiones en el anciano.

La depresión en el anciano tienen más manifestaciones somáticas que en las otras edades, tiene más problemas cognitivos, quizá por esto en los ancianos se diagnostique depresiones menores y subclínicas en un alto porcentaje.

Los diagnósticos de depresiones menores aumentan en los ancianos que viven en asilos. Se sabe que la depresión complica la evolución de las enfermedades médicas en el anciano; interfiere en la rehabilitación de enfermedades incapacitantes como el ictus, induce a mayor riesgo suicida y se traduce en mayor mortalidad por cualquier causa en quien la padece.

 

¿Cómo ayudar a la persona anciana deprimida?

Si usted cree que un amigo, un familiar, o un ser querido podría estar deprimido, una de las cosas más importantes que puede hacer es alentar a esa persona a que busque ayuda.

Recuerde que muchos ancianos tienden a no buscar ayuda contra la depresión, porque consideran que pedir ayuda es una manifestación de “debilidad” o porque piensan que no están “locos”, o tradicionalmente piensan que deberían poder “vencerla” solos. Todos estos pensamientos nada tienen que ver con la realidad.

Es importante hacer que la persona se sienta cómoda con el hecho de aceptar ayuda. Al fin y al cabo, las personas no se disminuyen por ir al médico cuando están físicamente enfermas. Por lo tanto, no deberían avergonzarse si buscan ayuda profesional para la depresión u otros problemas emocionales.

Exprese su inquietud por la persona y recuérdele que algunos problemas pueden resultar demasiado difíciles para abordarlos solos. Recalque el hecho que los psiquiatras saben cómo ayudar a las personas con sus problemas.

 

Factores psicosociales

 

Los factores psicosociales interactúan con los predisponentes biológicos para el inicio, curso y al pronóstico de un problema mental.

La condición económica es un predictor importante para la resolución de un cuadro depresivo; en todas las edades se ha observado que el bajo nivel socioeconómico se asocia con un pobre pronóstico. Sin duda, tanto en ancianos como en personas más jóvenes el apoyo emocional es importante para hacer frente a los estresores de la vida cotidiana; la existencia de un grupo de apoyo familiar y social modifica ese curso y el pronóstico de un episodio depresivo, al facilitar la remisión o persistencia de los síntomas.

Algunas investigaciones muestran que en pacientes geriátricos una deficiente red de apoyo social es predictora de síntomas depresivos.

Los factores socioculturales son un elemento de capital. Varios estudios muestran que en algunos grupos sociales los ancianos que mantienen un contacto cercano y frecuente con sus familiares presentan un menor número de síntomas depresivos.

De la misma forma, es importante considerar las características de personalidad, estas pueden ser un factor determinante del pronóstico de la depresión. Además, la forma como se relaciona una persona con otras personas de su entorno, juega un papel capital en el curso de la depresión.

Otros factores psicosociales relevantes que interfieren negativamente en la cura de un cuadro depresivo, y adicionalmente favorecen la recurrencia del cuadro, estos factores incluyen el abandono, soledad y la pérdida reciente de seres queridos.

 

Síntomas comunes de depresión en ancianos

  • Triste, melancólico o sentimientos de vacíos.
  • Falta de interés en las actividades que disfrutaba normalmente.
  • Cambios de apetito y peso (pérdida o aumento).
  • Descuido de la apariencia personal, quehaceres y responsabilidades diarias.
  • Problemas con el sueño (insomnio, dormir demasiado, o despertarse muy temprano por la mañana).
  • Irritabilidad.
  • Alejarse de amigos y familiares.
  • Falta de energía o sensación de fatiga.
  • Dolores y malestares recurrentes que no parecen tener causa física.
  • Sentimientos de no valer nada e impotencia.
  • Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
  • Hablar de morir o suicidarse.

 

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Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza

Universitá degli Studi di Pavia-Italia

Clínica San Francisco

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