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Primera parte

Es frecuente escuchar en las reuniones de padres de familia en los colegios cuando se aborda este tema: Hoy en día tienen toda la información que quieren ¿Qué le puedo decir yo a mi hijo? con la información en los medios, lo que les dicen en la escuela y lo que se cuentan entre ellos, más bien nos podrían dar clases a nosotros. Otros padres dicen: ¡pero si aún son unos niños! ¿Cómo quieren que le hable de esas cosas? O bien suponen “pero si ya les explicamos lo del preservativo que otra cosa les vamos a decir”.

Comentarios como estos nos ilustran de cómo los padres tienen dificultades para enfrentarse a un tema como el de la educación sexual de sus hijos.

Una de las posibles causas de ello, es que no son capaces de cuestionar el modelo de educación sexual que recibieron, caracterizado fundamentalmente por la falta de información o por una información que estaba centrada en los aspectos reproductivos o de higiene y por concepción de que todo lo relacionado con la sexualidad era malo, contaminante y pecaminoso.

Muchos padres saben que tienen que hablarles de educación sexual a sus hijos, pero no han encontrado el modelo alternativo que les permita abordar estos temas y sentirse competentes educadores sexuales de sus hijos.

Tengamos presente que esta dificultad para hablar de sexualidad con nuestros hijos se presenta en un momento en que el tema sexual está siendo transmitido de mano de los adolescentes en revistas, cine, televisión, Internet etcétera, creándoles una falsa imagen de normalidad y de una buena información sobre estos temas, muy alejado de la realidad es esta creencia, nada puede sustituir la guía de un padre que nos dé la correcta información.

Algunos padres y madres pueden tener la sensación de que son poco necesarios respecto a estos temas y de que solo deben actuar en caso de que crean que sus hijos mantienen determinadas conductas que les puedan causar mucha preocupación, o que la asocien como algún tipo de riesgo. Pero, atención, puede ser que sea ya un poco tarde para desarrollar un dialogo sobre el tema.

Estas actitudes de los padres derivan de una serie de creencias erróneas que han inducido a tomar un camino equivocado o a despreocuparse del tema.

Algunas creencias equivocadas sobre la educación sexual:

  • Muchos padres piensan que sus hijos aprenderán solos la información sexual necesaria

 Nada más lejos de la realidad. La mayoría de los padres refieren que ellos aprendieron solos las cosas relacionadas con la sexualidad. Esto es cierto, pero también hay que decir que aprendieron pocas cosas y mal. En algunos casos lo que aprendieron tuvieron un costo personal muy alto. Hoy en día la información sexual los adolescentes la obtienen principalmente de sus iguales, es lo mismo que pasaba cuando nosotros éramos jóvenes, al ser aprendida esta información de un igual, nadie puede garantizar que esta sea correcta, veraz o adecuada si no se es contrastada con otra informaciones facilitada por los padres, los tutores, en la escuela o consultando libros.

 

  • “Ahora en la escuela les enseñan todo sobre la sexualidad, yo ya no tengo nada que explicarle”

Es una afirmación que tiene sus bemoles. No todas las escuelas o institutos desarrollan buenos programas de educación sexual. Además supongamos que la escuela los aborde de la mejor manera, eso no significa que a los padres les van a quitar la obligación de preocuparse por la educación sexual de su hijo, recuerden que la sexualidad nos acompaña desde el nacimiento hasta la muerte, es una parte importantísima en la vida de cada ser humano. De hecho solo una tarea conjunta entre padres y escuela garantiza un proceso de formación adecuado en esta, y en otras materias.

 

  • Si yo le hablo de educación sexual a mi hijo es como que si lo estuviera incitando a tener relaciones sexuales

 Esta es una afirmación falsa. La educación sexual fomenta la responsabilidad por cuanto el adolescente sabe cuáles podrían ser las consecuencias de, por ejemplo, una relación sin protección: de un embarazo a esa edad, de una enfermedad de transmisión sexual, y la adecuada toma de decisiones.

La educación sexual evita que los adolescentes vivan esta fase de sexualidad en forma angustiosa o condicionada por informaciones erróneas, o con la idea de que todo lo relacionado con el sexo es peligroso o pecaminoso. Lo peligroso es no tener la información correcta sobre la sexualidad. Recordemos que nuestro país está poblado principalmente por jóvenes y que la incidencia de embarazos en la adolescencia es muy alta.

 

  • ¿Cómo quiere usted que le hable de sexualidad a mi hijo, si todavía es un niño?

La educación sexual, como mencioné anteriormente, es muy importante para el ser humano porque esta nos acompaña durante toda nuestra existencia. En cada etapa de la vida hay que saber qué enseñar. A un niño no se le dará la información que se le da a un adolescente; pero los niños tienen mucha curiosidad respecto a la sexualidad basta escucharlos cuando preguntan ¿Cómo nací?, ¿mi hermanito cómo vino?  Entre otras preguntas por el estilo. No pensaran que seguiremos con el cuento de decirle que lo trajo la cigüeña, recuerden que están constantemente bombardeados por información de los medios de comunicación. En todo caso conviene saber que en cada momento del desarrollo, los temas de interés serán diferentes: quizá en la infancia estarán más centrados en conocer aspectos relacionados con el propio origen, en la pubertad con los cambios corporales y en la adolescencia con una gran variedad de aspectos especialmente relacionados con las propias emociones y comportamientos.

 

  • Tengo miedo a iniciar una conversación sobre sexualidad con mi hijo… no sé cómo responderle a sus preguntas

 

Esta bastante extendida la idea que la educación sexual del adolescente deba consistir en responder a sus preguntas, lo que obligaría a padres y maestros a tener una amplia base de conocimientos sobre el tema. Esto no es cierto, en realidad lo que los adolescentes quieren es hablar sobre el tema, conocer lo que sus padres y demás adultos piensan sobre el tema, cómo pueden enfrentar situaciones difíciles.

Al adolescente lo que más le interesa sobre la sexualidad está ligado a las emociones y los sentimientos y solo después les interesa la información más o menos específica.

La mayoría de los padres no saben cómo iniciar una conversación de este tipo con sus hijos. Tienen temor a que se convierta en un asalto directo, que intuyen que el hijo evitará, posiblemente porque nunca antes ha conversado con sus padres de este tema, y tiene temor a lo que le puedan decir o puede suceder que también el adolescente este tratando de abordar con sus padres este tema y no sabe cómo hacerlo.

 

Temor a que los hijos les interroguen sobre su vida sexual

La intimidad de los padres, respecto a la vida de pareja, no debe pertenecer más que a ellos. Se debe comunicar a los hijos si estos intentan penetrar en este territorio. Recuerde que pueden comentarse algunos aspectos de la relación sin entrar en detalles.

Los padres pueden tener el temor de que sus ideas sobre la sexualidad sean muy diferentes a las de su hijo y eso desarrolle discusiones inútiles que pueden llegar a desgastar la relación. Evidentemente nosotros fuimos creados en otra época y los pensamientos de antes no son los de ahora, pero los valores son siempre los mismos y es lo que fundamentalmente uno quiere trasmitir a sus hijos, evitar el diálogo por esta razón solo demostraría que somos incapaces para mantener una conversación y tratar de defender nuestros valores.

 

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Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza

Universitá degli Studi di Pavia-Italia

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