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Hacer cumbre es siempre la meta en deportes extremos como el alpinismo. Recientemente, tres nicaragüenses muy amigos coordinaron y se enfocaron en descargar su adrenalina en la ‘Avenida de los Volcanes’ en Ecuador. De modo que Benjamín Lanzas, Oscar Amador y Marco López apostaron por conquistar ese territorio.

Y fue así que a finales de julio hasta mediados de agosto de este año, este trío acompañado por tres guías, tomaron su equipaje con toda la indumentaria para la ejecución de esta nueva aventura, dirigidos a escalar tres volcanes ecuatorianos: el Cayambe con una altura de 5 mil 790 m; el Cotopaxi que alcanza los 5 mil 897 mts. y el Iliniza Sur que se encumbra hasta los 5 mil 305 mts.

Esta experiencia tiene su antecedente, pues dos de ellos, Benjamín y Marco, viajaron a Mont Blanc (montaña granítica culminante de los Alpes, con una altura oficial de 4 mil 810.45 metros, según la última medición en septiembre de 2009); y Matterhorn (pico de 4 mil 478 m de altura, uno de los más característicos de los Alpes por su impresionante figura piramidal y su historia alpinística). Pero hace dos años en que el tercero del grupo, Oscar Amador, hizo un espacio en su agenda, se enrumbaron hacia Perú para visitar Huari, Ishinca y Maparaju.

Según comentaron respecto a su preparación física, los tres hacen entrenamientos cruzados de carrera, natación, bicicleta de montaña y bicicleta de ruta, así como una que otra visita al gimnasio. “También tratamos de escalar los volcanes locales como el Madera, el Mombacho y el Momotombo, la mayor cantidad de veces que podamos con mucho peso encima para que vayamos acostumbrando al cuerpo”, indicaron detalladamente Marco y Oscar, en un breve encuentro que tuvimos, donde compartieron entusiasmados estas experiencias que alzaron vuelo hace siete años con las carreras de aventuras.

El reto
Lo extremo en estos deportes es sencillamente lo que los hace atractivos, pero no dejan de significar un poco de peligro para quienes los practican. En el caso de este trío, han sido pocos los inconvenientes tales como maltrato físico por algún elemento que el traje especial contiene, en otro de los casos resfríos por las bajas temperaturas, el vértigo, y el tener que lidiar con la altura.

Para evitar un considerable maltrato al realizar este deporte, es fundamental el uso de crampones para evitar deslizamientos involuntarios, así como botas especiales (doble cuerpo) para evitar que se congelen tus pies, calcetines dobles especiales y gruesos de lana, “pues nada puede ser de algodón porque una vez que se moja es difícil secarlo”, indicaron. Otro de los elementos que deben usarse para hacer alpinismo son los calzoncillos térmicos largos, además de calzoncillos especiales que van debajo. Pantalones con capa suave y capa dura que te protegen del viento y de lo mojado del hielo, también polainas para evitar que se introduzca la nieve por la bota.

También es justo y necesario el uso de camisas mangas largas con doble cuerpo con capa suave y capa dura, chaqueta de plumas, casco y anteojos especiales de glacial porque el resplandor del sol es más intenso. “Hay tres efectos por los cuales el sol es mucho mas fuete: por la blancura de la nieve, la cercanía de los rayos ultravioletas y, por el tema de la línea ecuatorial…”, definió Marco. Sin el uso de estas gafas, te podés quemar la retina y quedar ciego por dos o tres días.

Sin embargo, estos deportistas nicas aseguran que el alpinismo no es muy arriesgado, aunque no pierden de vista que su ejecución jamás debe realizarse en solitario. “Por eso contratamos a una empresa con especialistas en la materia, que se encarga de la logística y nos lleva a estos lugares en donde se encargan de subirnos y bajarnos a salvo”, dijo Amador.

En esta gira por el Ecuador estos alpinistas locales confiesan que les fue mal en cuanto al clima ya que estaba a -10 grados, más el efecto del ‘wind chill’ (temperatura de sensación) que produce el viento. Este viaje los sometió a vientos de hasta 100 KpH.

Vale destacar que el alpinismo no se puede hacer de día, sino que hay que levantarse a media noche para hacer cumbre, lo que se lleva en tiempo por lo menos de 12 a 14 horas. Previo, el equipo debe aclimatarse, haciendo un breve recorrido por el terreno a escalar.