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Teníamos grandioso entusiasmo por presenciar la última ópera de Mozart, “La Flauta Mágica”, todo estaba listo. Minutos antes vimos un desfile de personalidades, políticos, artistas, figuras de diferentes ámbitos, un variado público entre nacionales y extranjeros.

La ocasión en cualquier otro país del mundo habría exigido un atuendo formal. Pero en esta ocasión, la mayoría de los asistentes optaron por un “look” relajado, urbano y casual, que lucieron sin ninguna restricción.

7:45 p.m. da inicio la ópera, se proyectan las imágenes en un minimalista escenario, pero un momento, ¿están por ahí una especie de roedores? No, sucede que algunos se equivocaron de destino y creyeron haber entrado al cine, comían “snack” para saciar el hambre… como en una especie de repertorio adicional se sumó el ring ring de los celulares y los flashes parecían destellos que ya hacían parte de la producción.

En fin, nos disponemos a atender la ópera y nos encontramos con otro inconveniente, no hablamos alemán y las traducciones parecían estar en el cielo, además, carecían de claridad y simultaneidad respecto a la puesta en escena. Sin ser grandes expertos intuimos que faltó comodidad para apreciar la obra, pues al finalizar el primer acto, el público disminuyó haciendo muestra de su inconformidad, sin embargo, no ponemos en tela de duda la calidad artística e interpretación lírica de la Escuela Superior de Música de Colonia, Alemania.

Sobre la Flauta Mágica
“La Flauta Mágica” de Mozart, se estrenó el 30 de septiembre de 1791 en Viena. En su género de “Singspiel” es una de las obras más exitosas en el idioma alemán, alcanzando una popularidad no solo en los amantes de la ópera sino también en el público infantil.

La ópera que se presenta en dos actos escritores, críticos y musicólogos tienen un sinnúmero de obras publicadas sobre la Flauta Mágica.

Tome nota:
La Flauta Mágica se presenta esta noche en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, a las 7:30 p.m.