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Neurólogo-Psiquiatra

Durante la infancia, existen varios trastornos del sueño que traen problemas y preocupación a la familia. Entre ellos encontramos las pesadilla, los terrores nocturnos, sonambulismo, somniloquio, jactatio cápitis nocturna y bruxismo.


Las pesadillas
Las pesadillas constituyen episodios de sueño con ansiedad que surgen generalmente durante el sueño REM, y que pueden despertar al niño. Los padres de Alberto se presentaron a consulta con su hijo de 7 años de edad, tenía dos meses de no dormir tranquilamente porque a eso de la media noche comenzaba a quejarse intensamente y a sufrir ciertos movimientos angustiosos. Los padres trataban de calmarlo, pues siempre se despertaba como despistado y ansioso, y no recordaba nada de lo que había soñado.

Los padres se encontraban preocupados porque desde hacía dos meses Alberto presentaba este trastorno, a raíz de cuando había comenzado a tener problemas en el colegio con un grupo de compañeros que se burlaban de él y lo habían retado a los golpes.

Las pesadillas de Alberto consistían en unos monstruos que lo perseguían, él corría con todas sus fuerzas para no dejarse atrapar. Por momentos esos monstruos casi lo atrapaban y él gritaba intensamente. Otras veces era un enjambre de abejas el que lo seguía, y él tenía que correr por un prado interminable.

En este caso, el niño presentaba un contacto normal con la realidad, y tiene la sensación de haber soñado con una amenaza inmediata, la ansiedad que le produce esta pesadilla suele ir acompañada de una reacción motora brusca, que a veces le provoca el despertar.

Las pesadillas, tanto las transitorias como las situacionales, se producen a cualquier edad, en la gran mayoría de las personas, aunque su relato es más común en la primera década de la vida. Aunque no se conoce con certeza el origen de las pesadillas, está claro que éstas son más frecuentes cuando el niño está preocupado o ansioso por algo.


Terrores nocturnos
Los terrores nocturnos suelen producirse en el primer tercio de la noche, en las fases III o IV del sueño, manifestándose de una forma muy llamativa. El niño, que hasta ese momento estaba durmiendo de una forma calmada, se sienta bruscamente en la cama, gritando intensamente; se pueden producir toda una serie de vocalizaciones acompañadas de manifestaciones de ansiedad intensa: sudoración, piloerección y taquicardia. Se pueden producir gestos incoordinados y rápidos, y una fijación de la mirada en algún punto frontal.

Carla es una niña de cinco años, unas tres veces por semana, a eso de la una de la mañana, se sienta bruscamente en su cama y comienza a gritar y a mover los brazos de forma desordenada. La tía que duerme con ella en la misma habitación se levanta y trata de calmarla hablándole y abrazándola. A veces Carla se despierta, otras veces después de que se calma continúa durmiendo, pero en las últimas dos semanas su cuadro ha empeorado, pues le suceden de tres a cuatro episodios durante la noche. Esto ha preocupado mucho a la familia y por ello decidieron traerla a consulta.

Cuando el niño se despierta durante un episodio de terror nocturno, generalmente no recuerda lo ocurrido; en caso de que recuerde algo de su contenido, éste no suele ser muy elaborado, sino más bien se trata de escenas terroríficas aisladas. Generalmente, a la mañana siguiente el niño no recuerda el episodio de terror nocturno.

Entre el 1 y el 7 por ciento de los niños manifiesta episodios frecuentes, y un 15% muestra episodios esporádicos.


Sonambulismo
El sonambulismo se caracteriza por una secuencia de comportamientos complejos ocurridos durante el sueño de ondas lentas, generalmente en el primer tercio de la noche. El episodio se inicia con movimientos corporales que llevan a la persona a sentarse e incluso a levantarse de la cama de forma brusca y comenzar a deambular. El sonámbulo mantiene los ojos abiertos y fijos, siendo capaz de inspeccionar el ambiente, evitando de esta forma los objetos encontrados a su paso, aunque existe el riesgo de que se caiga por una escalera o por una ventana; puede llegar a vestirse, abrir las puertas y ventanas, salir de la casa, alimentarse o realizar tareas de higiene personal.

Durante este estado existe una falta de responsabilidad al medioambiente, siendo infructuoso, por tanto, llamarle la atención o despertarle. Ocasionalmente, el sujeto puede hablar, aunque su articulación es muy pobre, limitándose a una simple murmuración. El fin del episodio puede ocurrir de múltiples formas.

Por lo general, cuando te llevan un paciente con este problema, comienzan dándole rodeos y diciéndote otras cosas que no tiene nada que ver con el problema, hasta que de pronto te lo dejan caer y te dicen: sabe doctor: “este niño es sonámbulo”, me preocupa mucho, no sé que hacer, algunos vecinos nos han dicho que lo llevemos donde el cura para que le eche agua bendita y le rece, porque esto puede ser cosa del demonio, otros te dicen que les han dicho que los vigilen, que dejen bien trancadas las puertas para que no puedan salirse de la casa, y que por nada del mundo se les ocurra despertarlos, pues si los despiertan se volverían locos.

Se calcula que el 15% de los niños tienen un episodio de sonambulismo alguna vez, aunque muy raramente antes de los cinco años de edad; el mayor porcentaje se sitúa entre los 10 y los 14 años.

Este trastorno del sueño podría tener una base hereditaria, dado que presenta una mayor incidencia entre los niños cuyos padres fueron sonámbulos.

El sonambulismo puede ser asociado con otros trastornos del sueño, también se le ha asociado con problemas emocionales, y, con retraso madurativo cerebral.


Somniloquio
El somniloquio es el habla o la emisión de sonidos con significado psicológico durante el sueño sin que exista una concepción crítica subjetiva durante el episodio. El habla puede ir desde sonidos ininteligibles hasta un pequeño discurso.


Jactatio cápitis nocturna
Este trastorno consiste en un balanceo rítmico de la cabeza (delante – atrás y hacia los lados) y, en algunos casos, de todo el cuerpo, normalmente antes de dormirse el niño o en las fases I y II del sueño. Los movimientos de la cabeza son los más importantes, considerándose los del cuerpo como secundarios.


Bruxismo
El bruxismo asociado con el sueño se caracteriza por una actividad rítmica de los músculos maseteros, pterigoideus internos y temporales que provocan una serie de contracciones forzadas de las mandíbulas superior e inferior, y una fricción de las superficies dentarias, lo cual puede provoca un ruido molesto (rechinamiento interno de los dientes).

Este trastorno del sueño puede ser transitorio o crónico. Se da en niños de 3 a 7 años, con una incidencia de entre el 2, 3 y 12.1%, siendo mayor en aquellos que tienen algún antecedente familiar de bruxismo.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Sin embargo, éstos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental lo más aconsejable es visitar al especialista.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral, estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental lo más aconsejable es visitar al especialista.

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