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La poesía palestina o la patria árabe aparece en los escritos de Suad Marcos, la mujer que ofrecerá el viernes un recital en Masaya y donde se aplicará en mostrar ese otro lado de su ser, una poeta repartida entre dos tierras.

La presentación de Suad será en El Cafetín Literario “Kolschitzky”, de María-Isabel Tiffer Alduvín, quien ha apoyado a los escritores de nuestro país.

La escritora considera que la poesía palestina es el género más popular y dominante en la literatura de esa región. “La considero como una expresión, como el vehículo para la solidaridad con el pueblo palestino y de gran incidencia en la conciencia nacional; la poesía palestina está llena de muchos símbolos”.

Destacó la labor de los “poetas de la resistencia”, porque “son como portavoces de la patria palestina, y su poesía es de compromiso, está llena de símbolos; dentro de los símbolos que la componen encontrás el olivo, que de manera implícita significa la tierra y voluntad de firmeza, de permanencia de un pueblo”.


¿Algunos “poetas de la resistencia” que conocés?
Los he leído: Salem Jubran, Tawfiq Zayyad, Samih al-Qassem, Samira al Khatib, Ahmed Abed Ahmad, Mahmoud Awad Abbas, entre otros, pero conocer es a Mahmoud Darwish: todos en su poesía recuerdan la tierra madre, los poetas de la resistencia no escriben dramas ni gozan con amargarnos; ellos escriben la voluntad de su pueblo de vivir en su tierra.


--Se dice que Mahmud Darwish es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos, ¿vos lo conocés?
Mahmud Darwish para mí no sólo es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos, sino también una leyenda viva: sus libros circulan por todos los países árabes y los estadios se llenan para escuchar sus recitales; son acontecimientos irrepetibles que nadie quiere perderse. Desde 1996 vive en Ramallah, es un palestino de diálogo, lo que no significa que su voluntad se doblegue fácilmente ni que esté dispuesto a hacer concesiones humillantes.


¿Y cómo influye en tu poesía?
En mi compromiso con la causa palestina es el adeudo de mis antepasados que yo opté pagar, siempre digo que mi familia no debió salir de allá. En mis escritos se vincula el amor y el erotismo al compromiso político, en mis poemas encontrás símbolos como jazmín, lirio, espiga: cuando no cantaban esperanzas en mi vida, cuando los pájaros y el canto se marcharon, me quede íngrima como una espiga…; este poema lo escribí en el Líbano en 1982.


Para el 6, ¿qué entregarás?
Voy a leer del poemario “Para que no se mueran las palabras”, y de dos poemarios inéditos que aún no tienen nombre.


¿Cómo te percibís cuando escribís: como madre, ser humano, periodista, poeta…?
Como mujer. No podría ser poeta, madre, ser humano, periodista; si no me siento, disfruto y vivo la mujer que soy.