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Neurólogo – Psiquiatra
Los abuelos dicen que en otros tiempos era más fácil formar pareja estable; en la actualidad cada día se torna más complicado hacerlo, esto posiblemente se debe a una prolongación de la adolescencia, la resistencia al compromiso y el miedo a perder la libertad.

Hoy vivimos en una era donde todo se resuelve inmediatamente; basta hacer un click en el “mouse” de la computadora para tener información, comprar, enviar documentos, fotos o datos a cualquier parte del mundo; es la cultura de la inmediatez y de la satisfacción inmediata.

A los 30 años comienza el momento en que los seres humanos definen qué tipo de vida uno quiere vivir, y con quién deseará estar acompañado.

En la actualidad la adolescencia se ha prolongado; formar una pareja estable en esta situación es muy difícil, ésta es una tendencia que se está viviendo en todo el mundo y nuestro país no puede ser inmune.

¿Qué se busca al formar una pareja?
Por lo general las mujeres quieren construir un vínculo: compañerismo, fidelidad. En cambio, los hombres prefieren las cualidades físicas: atractivo, seducción y buena apariencia física.

A los jóvenes les cuesta formar parejas estables. Hay cambios culturales que hacen que las personas tarden más en comprometerse con una pareja. Uno de los motivos que puede estar causando esta situación es que los jóvenes están privilegiando su desarrollo personal y laboral.

Hoy, si hablas con una joven estudiante universitaria y le planteas si piensa comprometerse en mantener una pareja estable, te dice que lo primero que quiere es terminar sus estudios y luego buscar cómo obtener un trabajo o una beca que le permita continuar estudiando; luego con el tiempo se verá si es conveniente formar una pareja estable.

Algunas jóvenes dicen que “cuesta conseguir pareja porque hay pocos hombres. En la sociedad que estamos viviendo se piensa que vale la pena probar de todo un poco, y la imagen de familia y pareja se percibe como una obligación”. Otros jóvenes viven la formación de pareja con una fuerte ansiedad fóbica que se vivencia como necesidad de huida, ahogo, encierro, desinterés, aburrimiento y fantasías permanentes de otros vínculos.

La no constitución de una pareja en el varón puede ser aceptado como un valor entre sus pares; si éste ha triunfado en su trabajo o en su negocio, se le ve frecuentemente con diferentes mujeres y hace ostentación de sus recursos.

Los jóvenes no quieren comprometerse, prefieren vivir más intensamente, no se resignan a perder su libertad y ciertas comodidades; ellos consciente o inconscientemente consideran que formar una pareja estable les llevaría a comprometerse, limitar su libertad, perder ciertas comodidades, tener que negociar, ceder y consensuar con la otra parte.

Relaciones largas
Lógicamente, con el pasar del tiempo arriba el desgaste de la relación, las mariposas del enamoramiento inicial con el tiempo dejan de revolotear, y son sustituidas por predecibles y familiares sentimientos de unión de largo plazo.

¿Qué podemos hacer ante este aburrimiento existencial de la pareja? Algunos matrimonios que llevan años de casados, a menudo planifican una “cita romántica”, una salida nocturna, una ida al cine, por lo menos una vez al mes, si las circunstancias económicas lo permiten. Pero quienes estudian el comportamiento afirman que muchas parejas organizan estas citas equivocadamente románticas o mal entendidas; sencillamente porque pasar juntos un tiempo dedicado a la pareja, tal vez no sea suficiente para impedir que la relación se desgaste.

El amor también se ha convertido en materia de estudio. Por consiguiente, a través de estudios de laboratorio y de neuroimágenes del cerebro, los científicos pueden ofrecer a las parejas de larga data una simple receta para encender la mecha del amor romántico que los unió en un primer momento. ¿La receta? Recrear la cita romántica.

Clave: nuevas experiencias
Por lo general las parejas cuando salen, suelen frecuentar los mismos lugares o se hacen acompañar de los mismos amigos de siempre. Esto causa aburrimiento. Las parejas deben planificar sus salidas en base a nuevas y diferentes actividades en la que ambos disfruten.

Estos consejos tienen básicamente que ver con las neurociencias. Las nuevas experiencias activan el sistema de recompensas del cerebro, inundándolo de dopamina y norepnefrina. Estos son los mismos circuitos cerebrales que se enciende al principio del amor romántico, una etapa de éxtasis y de pensamientos obsesivos sobre la nueva pareja.

Varios experimentos han demostrado que la novedad, simplemente hacer cosas novedosas en pareja, puede atraer otra vez el éxtasis inicial del enamoramiento, recreando los impulsos químicos del romance inicial.

Hace algunos años en Nueva York se ensayó la teoría de la novedad en una serie de parejas con muchos años de convivencia. Se reclutó un grupo de 53 matrimonios con muchos años de convivencia; a través de entrevistas se midió su grado de satisfacción en el matrimonio. Luego, al azar se formaron tres grupos de matrimonios, a uno de los cuales se le asignó la siguiente actividad: pasar una hora y media por semana realizando actividades familiares y placenteras, como salir a cenar o ir al cine.

Al segundo grupo se les dijo que pasaran una hora y media por semana realizando actividades “emocionantes”, que fueran tanto del agrado del esposo como de la esposa.

Esas parejas hicieron lo que habitualmente no hacían, como ir a conciertos u obras teatrales, ir de paseo o salir a bailar. Al tercer grupo no se le asignó ninguna actividad en particular.

Después de diez semanas, los matrimonios fueron sometidos nuevamente a entrevistas para medir la calidad de la relación.

Los que habían emprendido citas románticas “nocturnas” revelaron un aumento significativamente mayor de satisfacción marital que el grupo de las citas románticas nocturnas “agradables”, es decir, el segundo grupo se llevó la mejor calidad de la relación.

Hay que advertir que la novedad por sí sola tal vez no sea suficiente para salvar una crisis matrimonial. Pero las parejas que mantienen una buena relación, aunque un tanto monótona, la novedad podría ayudar a que se produzca el éxtasis inicial de la relación.

También en Nueva York, varios hombres y mujeres que en entrevistas afirmaron que estaban profundamente enamorados de sus cónyuges, fueron sometidos a gammagrafías cerebrales que confirmaban la afirmación, mostrando un incremento de la actividad cerebral asociada al amor romántico cuando los individuos veían fotografías de sus cónyuges.

No está muy claro porqué algunos matrimonios permanecen enamorados al correr de los años. Pero se cree que podría ayudar el incorporar a la relación acciones novedosas y emocionantes regularmente; no se trata tampoco de convertirse en Indiana Jones, simplemente basta con conocer nuevos lugares, viajar por rutas con mucho campo o, mejor aún no planifiques nada, sal y mira a ver qué pasa.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas; lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista.

La Clínica San Francisco ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves para personas de escasos recursos.

Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.

De Camas Luna Montoya, 90 varas arriba.

Contiguo a Lolo Morales.

Teléfono: 2222494. Celular: 8771894.