•  |
  •  |
  • END

Neurólogo-Psiquiatra

A todos nos ha sucedido alguna vez experimentar situaciones como si ya las hubiéramos vivido con anterioridad; de alguna forma usted está seguro de haber visto esta escena antes, incluso con los mismos detalles. Éste era el lugar, la gente se hallaba en el mismo sitio y decía las mismas cosas.

Es como si el tiempo se detuviera, y le resulta difícil saber si está viviendo el presente o el pasado. Pero en la medida que uno empieza a ser consciente la sensación comienza a desvanecerse. Esto es lo que se conoce como el fenómeno del ya vivido o Déjá Vu.

Existen más de 20 variantes de este fenómeno, entre los más frecuentes están: Déjá Vécu (ya vivido) y el déjá lu (ya leído). Esta sensación es casi tan antigua como el ser humano, y muchos autores famosos como Dickens, Tolstoi y Freud, nos han dejado testimonio escrito de su existencia.

Dada la universalidad del fenómeno, los intentos por explicarlo han sido muchos. Y ha sido uno de los argumentos esgrimidos por quienes creen en la reencarnación, y por lo tanto, en la existencia de vidas anteriores.

En el libro tibetano de la vida y la muerte, escrito por el monje Sogyal Rimpoché, éste cuenta la experiencia del inglés Arthur Flowerdew un día que estaba viendo en televisión un documental sobre la ciudad jordana de Pietra. Flowerdew reconoció las imágenes inmediatamente y “quedó atónito al ver por primera vez el lugar que desde hacía tantos años llevaba en su mente”.

Hacía doce años, el inglés había tenido “imágenes mentales” de lo que parecía ser una ciudad rodeada por el desierto. Con el tiempo aquellas imágenes se habían intensificado y enriquecido de forma que incluso llegaba a visualizar el resto de la ciudad, con personas y soldados yendo de aquí para allá.

El inglés nunca había estado en Jordania y asombró con sus conocimientos a un arqueólogo experto en Petra, y mucho más aún lo sorprendió cuando, habiéndose trasladado los dos al lugar, el inglés dio detalles muy precisos que nadie sabía. Al final, “acudió al lugar donde dijo que lo había matado una lanza en el siglo I antes de Cristo”. Él había estado allí en una reencarnación anterior.

Hay muchas otras explicaciones: las que nos dan los parasicólogos, quienes hablan de una precognición inconsciente; según ellos nuestras facultades paranormales prevén que va a vivir esta situación. Otros afirman que el fenómeno se produce cuando nuestra mente accede a otra dimensión constituida por registros akásicos, una especie de depósito universal de conocimientos donde está almacenado y escrito el pasado, el presente y el futuro.


Explicaciones anteriores
Las explicaciones anteriores son de tipo mágico, pero qué nos dice la ciencia al respecto. Algunos creen que el fenómeno se da cuando se alteran los mecanismos de nuestra memoria, y denominan a este tipo de trastorno “alteraciones en el reconocimiento”; otros especulan en que no se trata de un problema de memoria, sino de cómo percibimos y procesamos los acontecimientos.

Una de ellas invoca el funcionamiento de los hemisferios cerebrales. Estos han sido identificados como dos cerebros dentro de un mismo cráneo, cada uno procesa la información que recibe de un órgano distinto (ojo, oído etc.).

Imaginemos que el hemisferio A procesa la información que estamos vivenciando unos milisegundos antes que el B; cuando el B comienza a funcionar, se provoca una sensación difusa de familiaridad: “Esto ya lo hemos vivido antes”.

La teoría del psicólogo español José Luis Pinillos, en 1975, parece bastante lógica. Veamos. Usted se encuentra en cualquier situación, sus sentidos oyen, ven, sienten y almacenan la información. Pero usted está en la Luna, con la mente viajando por las galaxias. De pronto el déjá vu. ¿Qué ha pasado? Simplemente que su conciencia ha dejado de navegar por las galaxias y se ha centrado aquí y ahora. Lo cierto no es que haya vivido el acontecimiento en un lejano tiempo pasado, lo estaba viviendo un instante antes, pero no se daba cuenta de ella.

El fenómeno del Dèjá vu ha sido ignorado por la ciencia durante mucho tiempo, por considerarlo banal y de poca importancia científica. Pero actualmente las cosas han cambiado, se considera un fenómeno real y se ha llevado al laboratorio para empezar a comprenderlo.

Según encuestas, dos tercios de los adultos han experimentado al menos un Déjá vu, y la mayoría de estas extrañas sensaciones parecen ocurrir en personas que tienen una gran imaginación y que la estimulan frecuentemente. También se da en personas que viajan mucho, o que están exhaustas o estresadas.

Los Déjá Vu son más frecuentes durante los primeros años de la edad adulta, y luego van espaciándose progresivamente hacia la vejez, cuando las personas viven rutinas diarias que son muy familiares.


Las nuevas teorías
En la época de Freud, los psicoanalistas consideraban que el Déjá vu era evidencia de un conflicto interno. Por otro lado, los médicos han señalado que esas experiencias ocasionalmente preceden a las crisis de las personas epilépticas. Suelen aparecer con más frecuencia en personas exhaustas o estresadas, condiciones que nublan el funcionamiento de las memorias de corto y largo plazo.

Los sicólogos sabemos desde hace tiempo que las personas son capaces de registrar impresiones e imágenes mucho antes de darse cuenta de lo que están viendo. El cerebro envía señales visuales a través de al menos dos circuitos, que parten de la retina al córtex visual por diferentes caminos dentro del cerebro.

El anterior sistema es muy afinado pero puede fallar, por ejemplo, cuando una persona está por cruzar una calle muy transitada, mira hacia ambos lados y se distrae viendo las vidrieras de un negocio. A medida que la persona cruza la calle, piensa: “creo ya haber cruzado esta calle”. Esto se debe a que su sistema nervioso ha registrado dos fases de una misma experiencia singular, y la última parece ser una repetición de la primera.


Recuerdos Imaginarios
Los psicólogos que estudian la memoria sostienen que las personas reciben muchísima información sin darse cuenta, o si la registran rápidamente olvidan de dónde provino. La familiaridad puede venir de una gran variedad de fuentes, algunas reales y otras no.

La Dra. Kathleen McDermtt, de la Universidad de Washington dice: “Es bien sabido que incluso cuando se imagina algo que no ha ocurrido en el pasado, uno puede experimentar una sensación de familiaridad si algo similar ocurre en el futuro; uno no necesita información objetiva del exterior para crear esas situaciones, uno puede hacerlo internamente”. Lo más probable es que los sentimientos del Déjá Vu se produzcan por una variedad de razones, que quizá varíen de persona a persona, y en diferentes situaciones.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista. La Clínica San Francisco ofrece asistencia a precios diferenciados los días jueves para personas de escasos recursos.