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Fue fácil decir sí, sin embargo, cuando tocaba el turno de sentarse en la silla negra, tomaban aire y sentenciaban al estilista “no me le cortés mucho”… luego reflexionaban y asentían “ni modo, hacé lo que tenés que hacer”. Al sentirse más ligeras de cabello querían llorar, pero la conciencia gritándoles a todo pulmón “es por una buena causa”, les regresaba la sonrisa a sus afligidos rostros. De no pesar más su lado solidario, sobre la vanidad femenina que tiene como principal insignia su cabello, quizás hoy no presumirían su nuevo “look”, donde la tendencia que se impone es: cabello corto.  Pero lejos de esa retórica superflua, predomina un respaldo hacia todas aquellas personas que hoy luchan contra el cáncer, un flagelo que no discrimina apellido, condición social, religión, ni ideología política, al momento de alojarse en su próxima víctima.

Ayda González, Coordinadora de Proyectos de EL NUEVO DIARIO, END está consciente de eso. Ella vio sucumbir a la muerte al ser que le dio la vida. La angustia al ser testigo que su madre dejó su último aliento luchando por ganarle la batalla al cáncer, sacudió su vida y la comprometió de corazón y convicción por la causa.  Las mujeres de END que se sentaron en esa silla negra -como la angustia que transmite esa enfermedad- lo hicieron sensibilizadas de que cualquiera podría ser la próxima, y si fuera así, están conscientes que ese cuarto de cola que ayer donaron, podría ayudarles a devolverles eso mismo: la vanidad que se esfuma al solo roce de sus manos, con su cabello, el que frágilmente se desprende de su cabeza y se fija en sus manos, como si tal no fuera propio. Quizás suene banal, pero volver a verse sin el temor de encontrarse con la sombra que oscurece su presente, está al alcance de una peluca.

Una iniciativa sin fronteras
Precisamente la iniciativa consiste en recolectar cabello para la elaboración de pelucas que beneficiarán a mujeres que batallan contra una de las principales causas de muerte en el mundo.

Las pelucas se realizarán en Masaya y se destinarán a, entre 100 y 150 personas por año, y para ello se necesita la misma cantidad de donantes.

Jeffry Manzanares, reconocido estilista jinotepino, desde hace cinco años trabaja promoviendo esta labor. Además del recorte, las somete a tratamientos y luego las envía a elaboración. Este proceso dura alrededor de tres a cuatro semanas.

END, se convirtió este año, en cómplice de esta iniciativa épica, motivando a más y más personas a donar su cabello. Según manifestó el estilista, en cinco años de haber emprendido esta misión, se ha beneficiado a 350 mujeres y niñas con diversos tipos de cáncer.

Nada de “chomporoquiar”
Cabe destacar que no todo fue aflicción, Jeffry el autor intelectual de esta cacería de cabellos, se encargó de disminuir el pesar, imprimiendo a las chicas un “look” moderno que  armonizara con su corte de rostro. Luego de pasar por las manos de Byron Ruiz, quien se encargaba de pulir el corte con secadora y plancha en manos, las chicas resplandecían nuevamente.

Ahora te toca a vos
¿No fue tan difícil, no chicas? Ahora la cacería de cabellos fija sus  tijeras en los personajes de la farándula nacional, a quienes pretendemos invitar a dejarse imprimir el look más “in” de la temporada “Melenas cortas por la lucha contra el cáncer de mamas”.

END como cómplice, junto a nuestro estilista estrella, aún tienen las tijeras afiladas, por lo que estamos reclutando voluntarias y voluntarios durante un par de semanas más para un próximo encuentro el próximo 28 de octubre. Para aquellos interesados pueden llamar a nuestras oficinas, 22490499, extensión 200.