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La mayor batalla que han librado, no la hicieron con escopeta en mano, ni atrincheradas para protegerse del fuego cruzado. Se escudaron tras sus ganas de vivir y el deseo de ver realizados los sueños que su peor enemigo parecía haberles truncado; sin embargo, resultaron triunfadoras. Estas guerreras lucharon contra el cáncer de mama, la segunda principal causa de muerte en mujeres a nivel nacional. Ahora, Sonia Bravo, Isabel Páramo, Nidia García, Mayling Morales viven para dar fe de la misma.    Decir que resultaron ilesas, resulta difícil, pues al despojarse de sus ropas, aparecen las marcas del pasado, como cañonazos que aterrizan cerca. No obstante, han aprendido a ignorar las secuelas del pasado y lo han hecho precisamente con trazos de vida y esperanza, como se titula la exposición de pintura que anoche inauguraron en Galería Códice, las cuales son un espejo de esa exitosa victoria.

Ellas tienen un año recibiendo clases de pintura, y esta representa su segunda exposición. La diferencia entre la primera y esta es notable. Teresa Campo, coordinadora de la Fundación Ortiz Gurdián les dijo cuando comenzaron a tomar el taller: “Quiero que hagan vida, nada muerto”,  y es precisamente lo que han hecho.

Sus cuadros llenos de color reflejan el estado de sus cuatro pintoras. No se trata de artistas plásticas consagradas, pero sí de mujeres con el poder de hacer destellar un rayo de sol sobre el Maderas y el Concepción, esos dos volcanes que como guardianes custodian uno de los más bellos paraísos de la tierra que las vio nacer y que su creadora tuvo la oportunidad de conocer.

Ella siente que tiene la magia para hacerlo, pues tiene vida y mientras la hay, también se estaciona la esperanza que nunca perdió, pues fue parte de las armas que le ayudaron a librar esa guerra.

Ahora estas guerreras le rinden homenaje a las que no corrieron la misma suerte, se cuentan entre las víctimas de ese flagelo a la mamá de la artista plástica Sara Lynn Pistorius, a quien el cáncer le arrebató al ser que le dio la vida.

Este hecho marcó su camino y la puso en la vida de ellas, sensibilizada hacia la causa de las mujeres que todavía se encuentran en zona de peligro.

Doña Sonia agradece que el Señor la haya iluminado con esta iniciativa que le ha servido de herramienta para superar su trauma. Ella se dio cuenta que tenía cáncer gracias a Nidia, su compañera en el taller, quien en ese momento estaba batallando contra la enfermedad.  Sintió curiosidad por revisarse y fue cuando le diagnosticaron cáncer de mama en etapa tres. En ese momento trabajaba en el mercado, pero al conocer su diagnostico dejó todo al sol y al viento para iniciar el tratamiento, pues por su avanzada etapa se tornaba agresivo.

Ahora que sobrevivió a su peor pesadilla, confiesa que incursionar en las Artes Plásticas le fue una gran terapia al momento de superar el trauma que le dejó el saber que estuvo cerca. Pero sobre todo, aprecia el poder compartir el mismo curso con mujeres que al igual que ella, fueron víctimas del mismo enemigo que se albergó en sus mamas hasta mutilarlas por completo.

En esta exposición doña Nidia presenta siete cuadros y su favorito se titula “Guardián” y es la imagen de un ángel abrazándola a la vida, pues fue lo que hizo el Señor en sus peores momentos.

Los 20 cuadros que componen esta exposición que permanecerá abierta hasta el 31 de octubre, reflejan ese triunfo de sus cuatro pintoras, como trazos de vida y esperanza.