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“Bonito” es un adjetivo que se viene a mi mente al recordar la puesta en escena de La Novicia Rebelde, interpretada por estudiantes de la Universidad Americana (UAM) y actores invitados, quienes le dieron un toque mágico y tierno a la obra teatral basada en un musical de Broadway, el cual formó parte de la décima tercera gala anual de esta Alma Máter.

Aunque las butacas de la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío no fueron ocupadas por completo, quienes se dieron cita a esta manifestación artística lograron disfrutar de la puesta en escena de este clásico, incluso corear los temas de la obra, cuyo seguidores cautivos no dudaron en hacer acto de presencia sin abandonar su butaca hasta concluir el segundo acto.

Haciendo un paréntesis, debo mencionar que esta producción teatral no era precisamente para todo público, puesto que la parte musical fue cantada en inglés, mientras los diálogos se desarrollaban en español. Aún así los protagonistas lograron proyectar sentimientos en el público que, si bien perdía el hilo en el coro, se guiaba por los gestos y las actuaciones para recuperarlo en los parlamentos.

Para quienes no saben de qué se trata la “Novicia Rebelde”, este clásico que se originó a partir de una historia real, recorre la vida de María Rainer, una joven novicia en búsqueda de libertad en una Austria de 1930 en tiempos de cambios.

Los encargados de entablar ese “clic” fueron Lizbeth Berríos, como María Rainer, Gabriel Curtis, a quien le quedó como anillo al dedo el papel de capitán Von Trapp, por su porte serio. Cristiana Tercero, Julio Blanco, Andrea López, Francisco Oviedo, Sofía Rocha, Macarena Padilla, Mariana Vásquez, hicieron el papel de los hijos del capitán: Lisa, Friederich, Louisa, Kart, Brigitta, Martha y Gretel respectivamente.

María Belén Membreño fue la hermana Bertha (novicia) y Frau Shmidt (el ama de llaves). Olguita López fue la hermana Margarita, Claudia Castillo hizo el papel de la hermana Sofía, Francisco Talavera fue Rolf Gruber, el cartero, Lincoln Castellón se metió en el personaje de Max, el amigo del capitán, Daniela Lacayo en el de La Baronesa Elsa Schraeder y Xavier Espinoza como el general Nazi: Zeller.

La Camerata Bach estuvo a cargo de imprimir la atmósfera de la obra, con la orquesta en vivo interpretando canciones escritas por Richard Rodgers y Oscar Hanmerstein II.

Mientras, tras bastidores Gloria Bacón (coreografía), Ignacio Valverde (Escenografía), Omar Calero (vestuario), Chantal Bronner (Dirección artística) y María Asunción Cuadra (Producción general) se regocijaban con su aporte hecho previo a la obra.

Todo para una causa
Por segundo año consecutivo, los fondos recaudados a través de la obra,  serán destinados para el proyecto social  Un Techo para mi País, en el cual participan jóvenes identificados con la  necesidad  de vivienda para las familias más desfavorecidas de
Nicaragua.