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Agüizotes por aquí, Agüizotes por allá, Agüizotes saliendo de todos lados se podían observar la noche del viernes último de octubre en la capital de folclore nicaragüense. Había llegado la tan esperada fecha, tradicionalmente establecida para que los espantos de agua, según su significado del náhuatl al español, salieran a recorrer las calles de Masaya,  partiendo del barrio indígena Monimbó.

Nos dirigimos a la  misma hora de todos los años para sumarnos a esta tradición, siete de la noche. Desafortunadamente nos tomó más de lo normal llegar a Masaya. Un tráfico pesado y el cielo calleándose en forma de lluvia, fueron los elementos inusuales que no estaban contemplados en el itinerario de todos los que se habían programado para sumarse a nuestra propia fiesta de espantos; sin embargo, aun en contra de estos obstáculos logramos llegar.

A diferencia del año pasado y pese a lo tarde, encontramos parqueo sin mucha dificultad. Especulamos que la lluvia había retrasado la procesión y que Los Agüizotes estaban escampando, puesto que muchos de los disfraces eran elaborados a base de pintura ¡y así fue!

 

El candil que iluminó Los Agüizotes
A esa hora, iniciamos una cacería de amigos conocidos que probablemente ya estarían allí, andábamos  como “perdidos en procesión”, no veíamos mucho movimiento ¡Y no éramos los únicos! Los Agüizotes y los espectadores, estaban como desorientados. Estratégicamente muchos optaron  por ubicarse en la iglesia San Jerónimo para encontrarla. Este es un punto de cajón por donde, tradicionalmente pasan Los Agüizotes.

Sin embargo, eso significaba adoptar una aptitud conformista de nuestra parte, así que empezamos a caminar siguiendo  al tumulto, hasta que una representación de la vela del candil nos introdujo en el maravilloso mundo de Los Agüizotes, entonces nos dimos cuenta que nos habíamos perdido parte de la diversión.

Cabe destacar que por su gran tamaño, esta representación de la vela del candil fue establecida como referencia para muchos. “Voy detrás de la carreta del candil”, estoy en la esquina por donde va la carrera del candil” se podía escuchar entre llamada y llamada en el recorrido. Sus creadores comentaron que habían llegado desde Ticuantepe, donde religiosamente celebran la vela del candil, para esta fecha. Esta tradición consiste en revivir un pasaje recurrente en la rutina de nuestros antepasados, quienes se sentaban alrededor de un candil a contar historias de miedo.

Los personajes que inspiraron esos mitos y leyendas, fueron recreados a través del arte del graffiti en el enorme candil que impresionó a todos los que lo vimos pasar. Afortunadamente esa carreta logró llevarnos por buen camino ¡fue justo allí cuando empezamos a vivir el verdadero espíritu del Los Agüizotes!

Una tradición que late con fuerza
Al ritmo de bandas filarmónicas, Los Agüizotes se desplazaban por las calles de Masaya, haciendo estaciones para bailar y asustar a los que no andaban disfrazados. Los niños y las mujeres eran las principales víctimas. Observamos a cual más original disfraz. No puedo omitir que llegaron pocas Ceguas, sí los diablos negros y rojos no faltaron. Al respecto nos referimos a los personajes de mitos y leyendas en los que se basa la tradición de Los Agüizotes. Los más comunes eran los disfraces elaborados a base de pinturas, cada uno a cual más ocurrente, original e innovadores.  Aunque aún no sé en qué parte de nuestras tradiciones orales, mitos y leyendas habla de enfermeras sexys, Dr. Empujando a sus pacientes en sillas de ruedas o condes Drácula, por mencionar  algunos. Creo que a esto se referían los tradicionalistas cuando hablaban de distorsionar la tradición.
A propósito del tema de la transculturización, honestamente llamó más mi atención el comportamiento de algunas discos que organizaron “Halloween party” en la cuna de Los Agüizotes, y peor aún, en su noche de espantos.

Los cierto es que pese a la lluvia, a los desertores que se fueron antes de empezar y dejaron menos nutrida la procesión… y con  todos los obstáculos que se atravesaron, la tradición demostró estar enraizada en el corazón de su pueblo, a quienes ni la lluvia detuvo.

Pdta: ¿Qué era ese liquido mancha camisas que bañaba a la gente?...