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  • ACAN-EFE

A través de documentales y obras de ficción proyectadas en el Festival Internacional de Cine del Medio Ambiente, Costa Rica promueve a partir de ayer la conciencia sobre la importancia del desarrollo sustentable y el cuidado de la naturaleza.

En la segunda edición del Festival, que concluirá el próximo domingo, se proyectarán filmes de Argentina, Australia, Canadá, Costa Rica, Dinamarca, Estados Unidos, Estonia, Francia, Guatemala, Haití, Italia, Noruega, Nueva Zelanda, Reino Unido, Suiza y Venezuela, informaron los organizadores.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), uno de los organizadores del evento, indicó en un comunicado que el objetivo del festival es “cumplir con la doble misión de cooperar con el reconocimiento de la importancia de preservar nuestro hábitat, así como colaborar con el enriquecimiento del panorama cultural de Costa Rica”.

En 2011 y “mediante una serie de proyecciones de obras audiovisuales y la organización de cine foros, debates y coloquios, se dará voz y espacio a un conjunto heterogéneo de expertos en temáticas medio ambientales; autores y productores audiovisuales, así como investigadores y exponentes de alto nivel nacional e internacional”, señala la página web del festival.

Algunas de las obras que se presentarán en San José son Earth Living without money (Noruega), que cuenta la historia de una mujer alemana de 68 años, que hace 14 tomó la decisión de prescindir del dinero en su vida y Un monde pour soi (Francia), que habla sobre las consecuencias de la urbanización.

El público también podrá disfrutar de I bought a rainforest (Argentina), que profundiza sobre el uso que se hace de las donaciones en pro de los bosques y Wasteland, una producción británica que muestra la vida en el mayor relleno sanitario del mundo, ubicado en Brasil.

Por Centroamérica se proyectarán los documentales: Oro de los tontos (Costa Rica) y El oro o la vida (Guatemala), que abordan la problemática de la minería en la región.

La primera edición de este festival se realizó el año pasado en la localidad de La Fortuna, en la zona norte de Costa Rica, pero debido a su éxito se decidió trasladarlo a San José.