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Todo hacía parecer que el concierto del célebre Dj y productor alemán Paul Van Dyk era la despedida del 2011, pues la noche del pasado jueves en el terreno de Galerías Santo Domingo, en punto de las doce de la noche, anunciado por un estruendoso fondo musical que sugería suspenso, mas el hermoso show de juegos pirotécnicos que iluminó el cielo nocturno, envolvieron en ese estado la mente de los presentes.

Previo a su llegada, el escenario fue la estación para Dj’s de calidad nicaragüense, cuyo papel fue cumplido a cabalidad poniendo el ambiente, el calor y el toque de euforia que caracteriza a este tipo de encuentros, siendo este el segundo con un  Dj de talla internacional experto en las destrezas del trance.

Tan esperado como tan aplaudido fue su arribo a un escenario bien montado, con tecnología de punta, con matices audiovisuales con complejo de alucinaciones que envolvían la parte trasera del montaje. ¡Y ni hablar de la consola que usó el artista!, que daba la impresión de una barra libre de trance difundido con excelente sonido, pues el mismo ‘videojockeo’ de la pantalla en el trasfondo, era transmitido en su monumental consola.

El público por ratos descansaba, pero por otros más extensos saltaba, gritaba, elevaba sus manos al cielo e imitaba lo que el artista del ‘Discjockeo’, reconocido a nivel mundial, hacía para retroalimentarse con el público.

Las banderas de Nicaragua y Alemania ondeaban entre el mar de gente, al ritmo del punchis-punchis que esa noche tenía prendido a centenares de fanáticos de este género, que poco a poco se ha ido adentrando en el gusto de los jóvenes nicaragüenses.

Sin duda, la elaboración de estos surtidos electrónicos puso a bailar a todos, en una fiesta que duró hasta el amanecer, en donde la presencia de marca de EL NUEVO DIARIO, como medio patrocinador fue notable.