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Parece encaminada a sentar precedente con una 17ª nominación a los Oscar tras cosechar brillantes críticas por su interpretación de la británica Margaret Thatcher en la película “La dama de hierro”.

“Virtuosa”, “translúcida” y “cautivadora” estaban entre las palabras empleadas por la crítica estadounidense esta semana para describir la transformación de Streep en la única primera ministra británica.

“¿Hay algo que Meryl Streep no pueda hacer como actriz? Uno solo puede maravillarse ante su virtuosa actuación como la británica Margaret Thatcher”, dijo el crítico de la revista Rolling Stones Peter Travers.

“La dama de hierro”, en la que Streep interpreta a Thatcher como política en alza y como una mujer anciana y confundida que recuerda su período de 1979-90 al frente del país, se estrenó en Nueva York y Los Ángeles el viernes, y llegará a los cines británicos el seis de enero.

Streep, de 64 años, ya ha conseguido 16 nominaciones a los Premios de la Academia. Pero solo ha ganado dos Oscar, por “Kramer contra Kramer” en 1979 y “La decisión de Sophie” en 1982.

Su transformación en Thatcher le situó en enero en la reducida lista de candidatos a los premios de los Globos de Oro y el Sindicato de Actores, la antesala de las nominaciones a los Oscar, que tendrán lugar el 26 de enero.

Richard Corliss, de la revista Time, calificó la transformación de Streep en Thatcher, que ahora tiene 86 años, como “un triunfo”; Leah Rozen, de TheWrap.com, dijo que Streep estaba “asombrosamente exacta a la hora de imitar la apariencia, la voz, los andares y los gestos de un personaje real”.

Sin embargo, la propia película no reunió tan buenas críticas, consiguiendo un 63 por ciento en la página web de cine Rotten Tomatoes.

David Edelstein, del New York Magazine, describió la película como “poco profunda pero satisfactoria, en gran parte gracias a Meryl Streep y su falso acento británico y su facilidad para emplear la mímica para lograr empatía”.

En el New York Times, A.O. Scott elogió la brillante actuación de Streep y dijo que la película era “probablemente la plasmación definitiva en pantalla de la señora Thatcher, al menos por el momento”.