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Una vez más, William Calderón demostró ser un artista nítido en sus espectáculos, al crear una atmósfera romántica y fascinante durante su concierto “Al amor”, realizado la noche del sábado 11 de febrero, a través de la cual logró conectarse con su público, hasta el punto de envolverlo dentro de la misma.

Para recrearle la velada, imagínese una tarima decorada de sábanas y mantas blancas, como carpa hindú. El escenario iluminado a discreción, mientras por el lado del público, todo a oscuras. El vaivén de las olas como fondo, completa esta imagen armoniosa.

Cuando las manecillas del reloj marcaron las nueve de la noche, una silueta tras una puerta de papel se revelaba ante los ojos de los presentes, creando expectativa respecto a la sorpresa preparada para la noche.

Tras ella, William Calderón rompía el silencio interpretando la primera estrofa de “I Will Always Love You” en homenaje a Whitney Houston, la artista de quien horas antes se conocía la noticia de su muerte. Como gran admirador de la estrella afroamericana, no podía pasar por alto la noticia, así que decidió improvisar. Segundos más tardes retomó el guión e irrumpió agresivamente traspasando el papel al ritmo de su tradicional repertorio que incluye “Perdóname”, “Mi luna” y “Así fue”, este último, tema con el que pretendía cerrar, hasta que el público le pidió “otra”. “Palomita guasiruca” fue su rola final.

Cabe destacar que para este concierto en celebración al Día del Amor y la Amistad, se atrevió a cantar Rolling In The Deep, tema del que se ha apropiado nítidamente, la cantante Adele, a quien Calderón no decepcionó con su versión, menos soberbia, pero digerible. Es así como nuevamente logró sorprender al público con su fórmula: algo de lo mismo, más nuevos elementos, una dosis de creatividad, sin faltar el elemento sorpresa.