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Dicen que el conocimiento es poder, entonces tener un libro es bendición. Y de eso está más que clara la alemana Elisabeth Zilz, quien  tiene más de 25 años  de recorrer las carreteras de Nicaragua en un autobús particular, donde el pan del saber culturiza hasta a quienes han perdido sus derechos civiles. “Tenía 61 años,  cuando vine  a Nicaragua, era bibliotecaria y acababa de jubilarme, pero no quería simplemente cobrar mi pensión y descansar”. Y así empezó la historia del bus rodante.

Sí, Elisabeth  con más  de 90 años, tiene la fuerza y la voluntad de continuar con sus proyectos. Le alegra saber que su trabajo social en Nicaragua desde antes de 1980,  ha cambiado la vida de los privados de libertad y de niños  de escuelas comunitarias, donde tener un libro es un lujo.

Ya no es aquella vieja buseta traída directamente de Alemania la que hoy transita las carreteras del país, sino un cómodo camión que simula el estrecho pasillo de una Biblioteca y cargado de literatura para chicos y grandes.

Por su trayectoria y contribución desinteresada en la educación,  Marc Bock, Director del Colegio Alemán Nicaragüense le rindió un homenaje especial. La biblioteca de la escuela con aproximadamente  5,000 libros en español y alemán a partir de hoy lleva el nombre de Elisabeth Zilz.

“Para mí lo más importante no es mi nombre, me gusta que reconozcan  mi labor. El trabajo con la gente es lo más importante, el libro es una lámpara y me da satisfacción ver el cambio de sus vidas”, dijo.

Gracias a la alemana Elisabeth Zilz, fundadora del Bibliobús “Bertolt Brecht” y la Biblioteca Alemana-Nicaragüense, de cinco a seis mil libros son leídos al mes por unas cuatro mil personas aproximadamente, muchas de ellas privadas de libertad.

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