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“Estoy impresionada por la pasión que despierta la poesía en este país, sus habitantes están locos de poesía y me maravillo porque en Francia eso no existe”, así empezó nuestra conversación la poeta y pianista francesa Laure Cambau.

Su blanca tez se ve más que estrujada por el tropical sol de este país del que dice haberse enamorado, porque le ha dado la posibilidad de encontrar a otros poetas del mundo entero con los que ha tenido la oportunidad de efectuar un intercambio muy fuerte.

Visiblemente consternada con la fiesta que se vive en Granada, Cambau suspiró y dijo que “en Francia es difícil ser poeta porque no hay este amor insensato por el arte, sí  hay un público, pero creo que allá la poesía es como el amor, no sirve para nada, aunque sí tenemos lectores”.

Sus manos bien pueden escribir en pentagramas como en hojas sin la camisa de fuerza de las rayas horizontales, porque es pianista y poeta. Estas su dos pasiones hacen en su interior un torbellino que desata tanto en la soledad de las horas que emplea para  escribir como en los escenarios a los que sube para acompañar a cantantes líricos con el dulce caminar de sus dedos sobre las frías teclas del piano.

Laure Cambau manifestó que conoce la obra de Rubén Darío, un poeta que “tiene un nexo tan fuerte con Francia que ese amor de nuestro país por él es extraordinario”.

Además, de su regocijo por esta experiencia en el Festival Internacional de Poesía, Laure está celebrando que hace una semana la editorial más importante en su país publicó Eros Maravillado, una antología de la poesía erótica francesa que reúne las obras más importantes en este género desde el siglo XVI y ella es parte de esta compilación en la que hay muy pocos poetas vivos.

Cambau dice que siempre ha escrito, desde muy niña, sin embargo, empezó a ser publicada hasta 1998.
La poeta recalcó que su “poesía está muy influenciada por mi otro trabajo que es la música porque yo cuando escribo siempre leo mis textos, escribo hablando. El ritmo es la fuerza magnética del poema aunque solo canto en la ducha. Ante mis ojos hay poesía de música y de versos y poesía musicalizada, que son mezclas diferentes”.

“El Villano Celestial” es su última publicación cuyo título obedece a que su obra la define como algo trivial pero a la vez místico. Entre sus más grandes logros está haber recibido el premio de la Sociedad de Escritores de su país en el año 2010.
“En ese libro (El Villano Celestial) la primera parte son cartas dirigidas a un destinatario que no existe. Un gran poeta francés decía que un poema sin destinatario es inexistente, pero mis poemas se pueden leer como libretas de espera. En la segunda parte hay un giro y la he llamado “Blanco sin  blanco”, que es un trabajo sobre un artista pictórico de Los Balcanes, región que delinea como un universo con el que rinde un homenaje a los grandes pintores, especialmente a Goya. Es una voz que hace eco de la transformación de los espectros salvajes”, manifestó.

Laure Cambau ha publicado cinco libros y tiene uno en imprenta previsto a publicarse en las próximas semanas bajo el título “La muchacha pintada de Azul”.
Esta poeta de lo erótico y lo surrealista aprovechó la oportunidad para agradecer a la Embajada de Francia por contribuir a difundir la literatura de su país mediante el patrocinio de los viajes de sus mejores exponentes a las ediciones anuales del Festival Internacional de Poesía de Granada.