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En ocasión del 23 aniversario de su fundación, el Ballet Folklórico Quetzaltnahualt se presentará este domingo 17 de agosto en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, a las 7 de la noche, para demostrar una vez más su versatilidad en la danza nicaragüense.

Según sus organizadores, el Ballet ha realizado un trabajo arduo y sistemático; utiliza en sus prácticas y entrenamiento las diferentes técnicas de la danza, que permiten a sus bailarines ejecutar nuestros bailes con mayor grado de calidad técnica y artística de la danza folklórica nicaragüense.

El revolucionario lenguaje de sus movimientos, le ha dado el mérito de ser una de las agrupaciones más creadoras y versátiles del momento, definiéndose como un ballet de proyección escénica que parte de lo tradicional y proyecta nuestras danzas a niveles de espectacularidad artística.

En su presentación harán una síntesis retrospectiva que aborda la Nicaragua pre-colonial hasta la llegada de los colonizadores españoles, quienes logran establecer parte de su cultura y su religión, que mezclada con la cultura indígena dan origen al mestizaje racial y cultural de Nicaragua.

Incluirán un ramillete de danzas rindiendo homenaje a Managua con bailes sublimes, pintorescos y festivos; además de la recreación de sus fiestas patronales con la algarabía de las fiestas agostinas, donde interactúan los distintos personajes, que en el transcurso de la bajada del Santo interactúan, pasando por el tradicional palo lucio y la llegada al Arco del Gancho de Camino.

Con picardía, corridos, sones de toro y mazurcas, el Ballet hará una recreación artística en la que se aborda una temática del nicaragüense alegre, fiestero, religioso, que da rienda suelta a su ingenio, espíritu jocoso, burlón, bromista y pícaro, entrelazado con los populares ritmos de polka, mazurca y sones de toros, típicos de las fiestas del norte y centro del país, generando una amalgama picaresca de los festejos norteños.

La danza que refleja el espíritu de alegría, elegancia y galantería; la masculinidad y feminidad combinando lo estético con lo técnico, la gracia y la virtud; la mística y el símbolo; generan un ambiente festivo de los patios y las calles del común cotidiano.

El espectáculo estará bajo la dirección y coreografía de William Herrera.