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El 53 Festival de la Canción de Viña del Mar ha empezado cargado de polémicas debido a la actuación del artista mexicano Luis Miguel, que fue el encargado de alegrar la primera jornada del evento musical más importante de Latinoamérica junto al argentino Diego Torres.
Las protestas comenzaron durante la inauguración del festival el domingo pasado, cuando un grupo de estudiantes protestó en contra del lujo del certamen.

La noche del miércoles, momento en que arrancaron las actuaciones musicales, comenzó con una grabación de las emotivas palabras del presentador de televisión Felipe Camiroaga, que falleció en un accidente de avión en el archipiélago de Juan Fernández: “Muchas gracias, de todo corazón ¡Hasta siempre Viña!”, escucharon por los altavoces las 15,000 personas presentes en la Quinta Vergara.

Entre los asistentes a las actuaciones, según dicen los periodistas de la farándula chilenos, del deprimido Diego Torres y del obeso Luis Miguel, no se encontraban muchos de los cientos de acreditados profesionales de la información. La organización del Festival de Viña del Mar les prohibió la entrada a la Quinta Vergara durante la actuación del astro mexicano a petición del propio cantante.

Restricciones de la transmisión
Quienes seguían la transmisión desde sus computadoras se encontraron con la señal de Internet cortada avisando que “Luis Miguel no concedió los derechos de transmisión de su show para Internet. Sígalo por nuestra señal de TV abierta”. Aunque sin tomas de primeros planos porque el cantante no autorizó grabaciones de su cuerpo ni de su rostro.

Tras las protestas llevadas a cabo por los periodistas sobre las excesivas restricciones a la cobertura del Festival de Viña del Mar, el director ejecutivo de Chilevisión, el canal televisivo que tiene los derechos, Jaime de Aguirre, tuvo que referirse al tema.

En una tensa conferencia improvisada, Jaime de Aguirre afirmó que ellos habían otorgado “las credenciales y accesos que corresponden”, pero que estas no habían sido suficientes. Varios periodistas lo recriminaron por la imposibilidad de realizar su trabajo, ante lo cual De Aguirre se limitó a responder que ellos “no han censurado a nadie”. Los pitidos e insultos obligaron al ejecutivo a retirarse.

El mexicano Luis Miguel, que hacía 18 años que no actuaba en Chile, se llevó La Gaviota de plata y La Gaviota de oro. Además obtuvo un reconocimiento inédito; La Gaviota de platino, las llaves de la ciudad y un millón de dólares por 90 minutos de actuación, siendo el artista del festival mejor pagado hasta la fecha.

Decenas de viñamarinos protestaron por, lo que ellos consideraron “un derroche económico”. La Ciudad Jardín, como se conoce a la villa, es una de las localidades con mayores diferencias sociales en Chile, y está plagada de barrios habitados por gente pobre.