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Con su característico humor, sus recordadas y muy solicitadas tonadas y un público completamente fascinado, se presentó el puertorriqueño José Feliciano la noche del viernes, en el Teatro Nacional Rubén Darío, con motivo del tour denominado "Mi trayectoria 52 años".

Su esperada presentación fue inaugurada con un tema del afroamericano Michael Jackson, denominado “Billy Jean”, el cual fue matizado al estilo del artista y su rítmica e impresionante habilidad con la guitarra. “Muchas gracias, buenas noches. Se cumplió mi sueño de estar en Nicaragua con ustedes. Estoy muy agradecido de este cariño que me han dado desde que vine ayer (jueves 14 agosto)”, fueron las palabras de Feliciano luego de su primer tema.

Enseguida, con su característico humor, mencionó que complació a todos los que le recibieron en el aeropuerto para tomarse fotos, “pero siempre se queda alguien sin complacer y luego dice ‘ese arista no sirve’”, señaló. Y debido a que pronunció sus cuantas palabrotas, subrayó que “yo no quiero que por la manera en que yo hablo crean que me copio de Calle 13”, dijo y enseguida se escucharon las carcajadas del público.

Sus tonadas
Un repertorio sin duda surtido. Hubo de todo: boleros, rock, pop --desde los más viejitos hasta los más actuales de sus discos--...

“¿La estando pasando bien?”, preguntó el artista, y enseguida el público contestó al unísono positivamente. “No traje a las muchachas desnudas porque costaba mucho la producción”, manifestó a manera de chiste.

Interpretó temas como “Por tu amor”, A “Bamboleo”, “La copa rota”, “La barca”, “Lo que yo tuve contigo”, “Sabor a mi”, entre otras, de su disco “Señor Bolero, Volumen 1 y 2”. Muchos de los temas interpretados fueron solicitados por los presentes y la mayoría acompañados, letra por letra, por todos sus fans.

En el espectáculo, Feliciano hizo un cambio de guitarra y pasó de acústica a eléctrica, para obsequiar a los presentes --entre aplausos, solicitudes y suspiros-- temas como “Oye cómo va”, de Carlos Santana, “Ligth my fire”, de la clásica agrupación The Doors, entre instrumentales tonadas.

Sus chistes no pasaban inadvertidos, y entre música y melancólicas líricas, José Feliciano, aquel no vidente que se enamoró de la música desde los tres años de edad, y que ha creado un inmenso repertorio musical desde que su carrera como cantante inició; convirtió en humor su falta de visión.

“Para ser un no vidente como yo, debemos tener buen humor”, dijo, y el chiste salió a flote. “A mí me pasa que cuando voy a la calle la gente pregunta cada estupidez. Una vez en un restaurante la camarera me preguntó: ¿quiere ver el menú, señor? Y lo le respondí: Ay mami, yo quisiera ver cualquier cosa”, y las carcajadas no pararon.

Y así se fue desarrollando la noche, en un concierto que duró aproximadamente dos horas, dejando a un público con ganas de seguir escuchando la inigualable voz de José Feliciano, quien asegura que la guitarra es su pasaporte al mundo.