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“Cuando era pequeño, ustedes ya vendían agua en los semáforos a los taxistas sudorosos y los panzones buseros que transitan en las calles como yo, niño...”.  Así inicia el poema “Oda a los magníficos vende agua de mi país”.

Inspiración del joven poeta Ernesto Valle, quien junto con su padre, Julio Valle Castillo, pulió su pluma en 15 poemas a los que él llama de su edad.

Es una breve selección de un poeta de oficio y profesión en la línea de los años 60, y un hijo al que ronda los 20 y que empieza hacer sus primeras letras. “Es una poesía social popular”.

Ellos se unieron para presentar los poemas en el recién pasado Festival Internacional de Poesía en Granada,  para conocer a otros poetas, relacionarse con ellos y dar a conocer su producción.  El dibujo de la carátula es el arte que expresa Francisco Castillo, un niño con discapacidad, hijo y hermano de los autores del libro, a quien el poeta Carlos Martínez Rivas le dedicó su último poema.

“A mí me consoló mucho, fue un poema muy tierno, y además que Carlos no era un hombre muy fácil; sin embargo, el nacimiento de Francisco Xavier lo conmovió y hasta salió pintor como lo dijo Carlos”, expresó sonriente el poeta Julio Valle Castillo.

Otro de los libros que se destacaron en el festival, fue la ponencia leída por Valle Castillo en la mesa redonda sobre la vida del poeta Carlos Martínez Rivas, donde destaca dos cosas: “el artista que escribe con mucho cuidado, con  mucha densidad cultural pero que  también tiene una acción crítica para la sociedad expresada a través de su poesía”.

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