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Por lo general un niño que te convulsiona crea mucha angustia en los padres. Muchos de ellos no saben qué hacer al momento del evento y después piensan lo peor: creen que su niño pueda tener un tumor o una enfermedad muy grave y que puede morir; también temen que se repita la convulsión.

Las convulsiones asociadas a fiebre son un problema frecuente en pediatría. Cuando se presente en el niño una primera convulsión asociada a fiebre, lo primero que deben hacer los padres es llevar lo más pronto posible a su hijo donde el médico, porque hay que descartar una infección aguda del sistema nervioso central. También hay que descartar la existencia de una epilepsia en el niño. Una vez descartadas estas enfermedades, se pensará a una convulsión febril.

La prevalencia de las convulsiones febriles se encuentra entre el 3 y el 8% en los niños hasta de 7 años de edad. Las convulsiones febriles son la resultante de una combinación de factores genéticos y ambientales. De los niños con convulsiones febriles, un 24% tiene historia familiar de convulsiones febriles, y un 4% tiene historia familiar de epilepsia.

Se define como convulsiones febriles aquellas que ocurren entre los 6 meses y 6 años de edad. La edad media de aparición es a los 18 meses, y la mitad de los niños lo presentan entre los 12 y 30 meses.

La fiebre en las convulsiones febriles es de más o menos 38o centígrados. No existe evidencia de que estas convulsiones se produzcan con fiebres más altas, o a consecuencia de un mayor número de cuadros febriles. La convulsión puede presentarse antes de la fiebre, o puede darse al inicio o más tardíamente durante el episodio febril.

Es cada vez más frecuente un tipo de convulsiones que se presenta sin fiebre y que se da en niños que cursan por una gastroenteritis leve; este tipo de convulsiones se observó por primera vez en países asiáticos, pero más recientemente se ha encontrado en niños de otros países.

Estos niños tienen una menor historia familiar de convulsiones, menor tasa de recurrencia y mayor agrupación de ataques por episodio.

¿Cómo pueden ser las convulsiones febriles?
Las convulsiones febriles son en su mayoría breves, generalizadas, tónico-clónicas (en la fase tónica hay pérdida de la conciencia, seguida de contracción “tónica” de todos los músculos. El cuerpo está rígido, los codos flexionados y la piernas extendidas; la respiración se detiene. Puede durar unos 30 segundos o menos. Luego subentra la fase clónica; es una fase de relajación de los músculos, es el momento en que se produce una violenta sacudida generalizada, los ojos se quedan en blanco, puede morderse la lengua y hay taquicardia, dura aproximadamente unos 30 segundos. La respiración se reanuda al final de esta fase).

También pueden presentarse alrededor del 4-16% crisis convulsivas focales (también se llaman parciales, pueden ser simples o complejas. Las simples pueden dar al niño síntomas motores o sensitivos; afectan la cara, el tronco y las extremidades controlaterales (del lado opuesto) y obnubilación parcial de la conciencia. El ataque varía mucho de niño a niño. Puede presentar plenitud gástrica, gestos de chuparse los labios o alteraciones emocionales). Recientemente se han identificado convulsiones febriles mioclónicas (es un tipo de convulsión generalizada; en ella se producen sacudidas repetitivas de los miembros del cuerpo). Estas tienen la misma edad de inicio convulsivo y se asocian a una historia familiar de convulsiones febriles.

La duración de las convulsiones febriles es de menos de 10 minutos en el 87% de los casos, y de más de 15 minutos en el 9% de los casos. El estado epiléptico (es decir convulsiones que se repiten y repiten y pueden durar más de 30 minutos) se da en el 5% de los niños, es una emergencia médica, los padres deben recurrir de urgencia a un hospital. Las convulsiones febriles prolongadas son un factor de riesgo para presentar nuevos episodios prolongados.

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¿Pueden repetirse las convulsiones febriles?
El treinta por ciento de los niños tienen convulsiones febriles recurrentes en enfermedades posteriores. Hay algunos factores de riesgo como son: que la primera crisis febril se haya presentado antes de los 18 meses, una temperatura más baja y cerca de los 38o centígrados; fiebre con una duración menor a una hora antes de la convulsión, y una historia familiar de convulsiones febriles. Los niños que tengan estos factores de riesgo tendrán más recurrencia de convulsiones febriles que los otros niños.

Con lo que hemos visto que es una convulsión febril, es más que lógico que un padre se angustie al ver un cuadro de este tipo en un niño pequeño, y que genere temor a que se repita el cuadro, y más que nada que se preocupe mucho pensando que su niño tiene algo muy grave, ¿qué hacer entonces en estos casos? Lo primero que usted tiene que hacer después que un niño ha tenido una convulsión febril es llevarlo donde su médico pediatra, él lo orientará sobre las investigaciones que se harán posteriormente, cómo manejar las crisis y si es necesario la consulta con un especialista.

Una de las preocupaciones más frecuentes que tienen los padres es que piensan que su niño va a desarrollar una epilepsia. La gran mayoría de los niños que presentan convulsiones febriles no desarrollan epilepsia. Las convulsiones febriles pueden ser simples y complejas. Estas últimas se asocian con un riesgo mayor de padecer epilepsia.

Las convulsiones febriles complejas se definen al menos por una de las siguientes características:
T Duración de la convulsión de más de 15 minutos
T Múltiples convulsiones en 24 horas, y ser focales.

Las convulsiones febriles simples se dan en el 75% de los episodios convulsivos.

Otros riesgos para desarrollar epilepsia después de crisis convulsivas son: anormalidad neurológica, una historia familiar de epilepsia y la corta duración de la fiebre (menos de una hora) antes de la convulsión.

Los trastornos de la mente causan muchas dificultades en el ámbito familiar, social y laboral. Estos trastornos no se deben a debilidad o incapacidad de las personas, lo que sucede es que el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo y puede enfermarse en cualquier momento. Si usted, un miembro de su familia o un amigo llegasen a tener un problema mental, lo más aconsejable es visitar al especialista.


Dr. Javier Martínez Dearreaza.

Universitá degli Studi di Pavia-Italia.

Clínica San Francisco.

De Camas Luna Montoya, 90 varas arriba.

Contiguo a Lolo Morales.

Tel. 2222494. Celular: 8771894.