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¿Qué verán en esta obra?  A René Medina, quien es uno de los protagonistas de esta emblemática obra del Teatro Justo Rufino Garay, no le cuesta mucho responder esta pregunta, sin embargo siempre concluye con estas tres palabras “Tienen que verla”.

“Ay amor, ya no me quieras tanto , es una obra que nunca pretendió serla" según Lucero Millán, autora y protagonista de la puesta en escena, misma con la que abrirán el Festival Nacional de Teatro que inicia hoy y que durante una semana tendrá ocupados los diferentes espacios del Teatro Nacional Rubén Darío. En este se dan cita los mejores exponentes de las artes escénicas.

“Es un privilegio y una gran responsabilidad”, afirma René Medina, quien narra con emoción que tienen semanas doblando las horas de ensayo habituales para poner en escena una obra que han interpretado durante nueve años, y no es que no se la sepan, en el entrenamiento permanente radican las claves del éxito. Los años de experiencia se los han demostrado.

“Ay amor ya no me quieras tanto es una historia que transmite mucha esperanza”, considera Medina.  Josefina y Armenio, se encuentran en un largo viaje a bordo. Los dos buscan cosas distintas: la primera un lugar tranquilo donde pueda dormir, descansar y deshacerse sin dolor de su carga, el segundo, una estación en la cual pueda finalmente bajarse para poder recuperar su dignidad perdida.

A través de estos personajes carentes de afecto, nos adentramos a sus vidas, a sus seres queridos, a sus fantasmas, a sus sueños como forma de exorcizar lo vivido, teniendo el viaje como presencia protagónica y el paisaje como geografía confusa, como metáfora de universos personales diversos.

René Medina Chávez y Lucero Millán son los protagonistas de la obra en la que intervienen ocho personajes. Ellos los protagonizan a todos. En la parte musical contaron con la colaboración de Luis Eduardo Aute en texto, la interpretación de Norma Helena Gadea y musicalización: Eduardo Araica, la cual logra darle valor agregado a la obra.

Es un viaje como pretexto para el ejercicio de la memoria ¡Definitivamente hay que verla!


Así ven el festival
Para este actor que fue pupilo de su actual compañera Lucero Millán, hace más de 18 años, mismo número que lleva compartiendo junto a ella la mayor parte de su tiempo, como si tal fueran un matrimonio (aunque no lo son), retomar esta iniciativa de hacer un

Festival Nacional de Teatro, es una forma de reivindicar las artes escénicas y fomentar una cultura de consumo del arte nacional, en particular de este gremio, esto visto desde afuera. Desde adentro, es una oportunidad de conocer lo que está haciendo cada cual por su parte y unificar esfuerzos. A su juicio este gremio es muy unido y hay respeto mutuo, pese a que es una profesión que cuesta.  

El Teatro Justo Rufino Garay por su parte, fundado el 19 de noviembre de 1979 bajo la dirección de Lucero Millán, ha sido formador de un semillero de talentos. Su obra emblemática ha sido como una vitrina a nivel internacional, incluso, según medina no se puede construir la historia del teatro en Latinoamérica sin hacer referencia a este grupo, que incluso ha tomado el reto de realizar un Festival Internacional de Teatro, en esa lucha por promover al gremio.