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Las recopilaciones se componen de relatos, testimonios de vida ante los cuales el lector posiblemente se conmueva, se empape y reflexione a partir de historias de vida ajenas, historias de hombres y mujeres bajo prisión.

Pero no son escritores de vocación, suavizaron su pluma durante los talleres de escritura creativa que  desarrolló el proyecto “Libertad bajo Palabra” de La Biblioteca Alemana Nicaragüense, con el auspicio del  Banco Mundial.

Algunos de los 51 escritores  optaron por utilizar seudónimos, otros sus siglas y algunos sus nombres. El libro  de 194 páginas está dividido en tres partes: poesía, cuento y relato, y testimonios. Los autores, en su mayoría trabajaron poesía. Algunos publicarán los tres géneros.

Según Madeline Mendieta, poeta y coordinadora del proyecto, “la portada fue realizada por Alexander Cruz, un joven privado de libertad del Sistema Penitenciario de Chinandega, quien además de escribir, tiene inclinaciones y aptitudes hacia la pintura; sus utensilios para pintar son lapiceros sobre material para revelado de radiografías”.

El proyecto, según sus ejecutores, ha superado las expectativas, los prisioneros han encontrado una herramienta para renovarse desde las palabras, para ser temporalmente libres desde la imaginación, y como si fuera poco, han aprendido a contar historias.