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El rudo y torvo animal da la mano al “varón que tiene corazón de lis, alma de querube, lengua celestial, el mínimo y dulce Francisco de Asís”, en una imagen en la que el santo cubre su cabeza con la capucha del sayal con el que arropó su cuerpo desde que se despojó de las riquezas del mundo para abrazar el Evangelio.

El consagrado muralista italiano Maurizio Governatori se encuentra en Nicaragua concluyendo la escultura antes descrita y que lleva por nombre “Los motivos del lobo”, en la que representa la estrofa del pacto entre el santo de Asís y el animal: “Ante el Señor, que todo ata y desata, en fe de promesa tiéndeme la pata.” En realidad es sorprendente la obra hecha a escala natural, con un San Francisco que mide 1.72 metros, y para cuya elaboración utilizó una técnica mixta que, según explicó el maestro Sócrates Martínez, implicó que el lobo primero fuera moldeado en barro para luego sacarlo del molde de yeso y dejarlo impreso en marmolina.

“En cambio, la imagen del santo no llevó molde, sino que se formó un traje con sacos de bramante para obtener la textura del sayal que usaba. Algunas partes del molde fallaron y se están reconstruyendo”, prosiguió Martínez, de quien Governatori dijo que sin su ayuda y la de sus colaboradores no hubiera concluido la obra.

¿Por qué esculpir la esencia de este poema?

“Los motivos del Lobo es una composición muy significativa porque encierra la esencia de la existencia del hombre en cuanto a la violencia y la paz. Si analizás bien el poema te das cuenta de que Rubén Darío fue profético sobre la pugna del hombre contra el hombre”, afirmó el italiano que se autodenomina un emigrante estacional.

Sin lugar a dudas, este hombre ha marcado la historia de nuestro país desde su llegada, pues en 1983 trajo el muralismo a Nicaragua junto con los fundadores de la Escuela de Arte Público Monumental. Asimismo, ha sido el promotor de intercambios estudiantiles entre instituciones nicaragüenses e italianas, además de que ha hecho varios frescos en la Universidad Politécnica de Nicaragua, sin olvidar el mural del Palacio Nacional de la Cultura titulado “Rubén Darío da el origen hasta el futuro”, y la obra que hizo en el Convento de San Francisco, en Granada.

Conoció a Darío por el Che Guevara

“Soy amante de Darío porque es uno de los más grandes poetas universales de todos los tiempos, aunque lastimosamente muchos nicaragüenses no se han dado cuenta de ello”, acotó.

Ese amor por el bardo nica lo llevó a realizar el primer congreso sobre Rubén Darío en Italia, lo que considera uno de sus grandes logros porque hasta contó con la presencia de Ernesto Cardenal y de Anastasio Lovo.

Asimismo, Governatori dijo que conoció a Darío mediante una libreta del Che Guevara cuando lo mataron.

“En esta libreta tenía tres poemas de Rubén, no recuerdo cuál era el tercero pero con certeza sé que estaban ‘Don Quijote’ y ‘La Marcha Triunfal’. Yo soy hijo del 68, cuando en Europa había rebeldía, entonces en un encuentro de todos los revolucionarios mundiales, leyendo el diario del Che me encontré con estos poemas, porque hay que decirlo, solo tenía textos de Darío, de ningún otro autor”, manifestó.

Fue a partir de ese momento que “empecé a conocer y a estudiar la obra de Darío, y el año pasado me dieron en la Universidad Politécnica una medalla de honor sobre la Paz, en alusión a la poesía de San Francisco y el lobo”.

Los trazos de Governatori no solo han calado en los murales que ha hecho sino que han impactado el alma de los amantes del muralismo y en los conocedores de este arte al extremo que en el 2000 recibió las llaves del Palacio Nacional de Cultura de Nicaragua.

“Los motivos del lobo”, son fruto de un mes de intenso trabajo con jornadas que se han extendido hasta las tres de la mañana, se inaugurará el viernes 30 de marzo a las seis de la tarde en Batahola Norte, en casa del maestro Reynaldo Hernández.

La invitación es abierta para quienes quieran ser testigos de la calidad de esta alegoría en la que según el artista “el lobo es la fantasía, la imaginación, el pretexto para evidenciar las miserias del hombre. Es la entelequia, un ideal a través de una forma”.