•   Quito, Ecuador  |
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  • ACAN-EFE

Las conmemoraciones más tradicionales de la religión católica por Semana Santa se funden en un sincretismo mágico con varios ritos indígenas en los Andes de Ecuador, donde los ángeles bajan del cielo para juntarse con la celebración de las primeras cosechas.

Eso es lo que se constató hoy en la comunidad de Saraguro, en el sur andino de Ecuador, donde los indígenas celebraron a su manera el Jueves Santo, con profunda devoción a sus dioses celestiales y terrenales.

Decenas de familias campesinas llegaron desde el miércoles a la casa de Segundo Abel Quishpe, designado como el "alumbrador mayor" de la Semana Santa en Saraguro.

Un grupo de priostes o padrinos de la celebración, muy temprano, bañaron y limpiaron el cuerpo de Quishpe con agua de congona y gula, unas yerbas medicinales autóctonas, para purificarle en su misión de encabezar una procesión hasta la iglesia central de Saraguro, localidad ubicada a unos 500 kilómetros al sur de Quito.

También otro grupo de "taitas servicios" o encargados de atender a los allegados, compartió sopas preparadas con patatas y otros productos de la tierra, que no incluyen carnes.

Miel traída desde la Amazonía, con quesillo y pan, además de una bebida de maíz conocida como "champús", fueron distribuidos entre los asistentes, antes de comenzar en la tarde la procesión hacia la iglesia.

En un recorrido de un kilómetro, la caravana, encabezada por unas veinte personas a caballo, al mando de Quishpe, llegó a la plaza central de Saraguro.

El "alumbrador mayor" llegó también vestido con ropa nueva: Una cuima o chaleco, pantalón corto cubierto por una zamarro (pantalón vaquero) blanco de lana de borrego, tocado por un cinturón de colores, con poncho plisado, un pañuelo bordado y un "culqui rosario" (culqui es plata en quichua).

Ya en el interior de la iglesia, los indígenas sólo observaron la ceremonia de lavado de pies, que el párroco hizo a unos diez niños de la comunidad.

Al terminar la misa, los "alumbradores", mayor y menor, así como los designados para el próximo año, se colocaron en un altar instalado junto al altar mayor para alumbrar con sirios largos la Custodia de la congregación.

Ellos pasarán toda la noche en vela, vigilados por un "prioste" que cuidará de que no se duerman.

Mañana, viernes, los "alumbradores" continuarán con la vigilia de "El cuerpo de Cristo" o la Custodia y en la tarde comerán la tradicional fanesca, un plato preparado con granos, leche, huevos y bacalao seco, propio de la Semana Santa en Ecuador.

El sábado está previsto que en Saraguro se celebren las ceremonias religiosas del día, pero es el domingo cuando la conmemoración religiosa llegará a su clímax.

El Domingo en la mañana se instalarán pequeños altares en las afueras de la iglesia, por donde pasará una procesión encabezada por la imagen de "Cristo resucitado" y de la Virgen María cubierta con un velo negro en su cabeza.

En un sitio del trayecto, un gran aparejo de maderas, poleas y cuerdas, sujetará en lo alto a una niña disfrazada de ángel, que intentará en varias ocasiones retirar el velo de la imagen de María.

Al final de la ceremonia, el ángel retirará el velo de la imagen de la Virgen, ante el jolgorio de la gente que gritará vivas por "Cristo resucitado" y la retirada del luto de su madre.

Esta tradicional ceremonia que se realiza en Saraguro, enclavada en los Andes, también se repite en la localidad de Aranda de Duero, en la provincia española de Burgos.