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“Era un abuelito gordito, chelito y con un carisma espectacular, que tenía grandes calidades y cualidades que lo llevaron a hacer que la gente lograra explorar y explotar su potencial”, así define Mario Rappaccioli a Lou Tice, el que fue profesor de Psicología, que tenía el don de enseñar y logró desarrollar un programa que ha cambiado vidas en 62 países mediante cursos educacionales traducidos a 23 idiomas, en los que invita al ser humano a romper la cárcel de los paradigmas impuestos y a descifrar las operaciones algebraicas del yo.

Rappaccioli llegó hasta Tice, fallecido este primero de abril, mediante el expresidente mexicano Vicente Fox. “Lo había conocido por medio de la política, hablando de cómo podía mejorar la educación y la autoestima de un país como Nicaragua, para logar que la gente confiara en sí misma y no tuviera miedo al cambio”, acotó.

Respecto de ese primer acercamiento a Tice, Rappaccioli manifestó que “quedé impactado por la información, se le conoce como un motivador, pero en realidad lo que él enseña es más educacional, pues en conjunto con tres importantes psicólogos de Estados Unidos tomó la investigación sobre Psicología Cognitiva para buscar que la gente entendiera y comprendiera por qué piensa como piensa”.

“Junto a un grupo de nicaragüenses --prosiguió-- estuve en un seminario de tres días con él y descubrí que su programa es como un libro que te enseña a pensar, que te hace ver cómo nos hacemos resistentes al cambio, al extremo que hasta dichos tenemos y nos encontramos con expresiones como ‘mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer’, y muestra que el crecimiento está en lo desconocido, aunque eso congrega riesgos que atemorizan al hombre por naturaleza”.

Luego de ese descubrir, la importancia de atreverse a desafiar, Rappaccioli se interesó por este tema al extremo que hace un año trajo a Nicaragua The Pacific Institute, la corporación fundada por Tice hace 41 años y cuyo principio es que los individuos, durante el  curso de su vida, tienen una capacidad virtualmente ilimitada para el crecimiento, el cambio y la creatividad.

Un psicólogo del cambio
En palabras de Rappaccioli, el legado de Lou Tice es Psicología Cognitiva a la N potencia, pues te lleva a analizar por qué pensás como pensás.

“El curso a mí me ha ayudado personalmente y me ha permitido transmitírselo a otras personas, porque bota paradigmas, rompe esquemas y enseña que el cielo es el límite, y solo creyendo en cualidades y capacidades podrás descubrir de qué sos capaz. Te enseña de manera científica cómo hacerlo no solo diciendo hurra… hurra… sino mostrándote cómo ver cosas que no podemos ver  y nos ocultan oportunidades, y a concienciarnos sobre cómo nos fascina estar en zonas cómodas sin explorar posibilidades”.

Para lograr un desarrollo de país estos cursos se imparten en empresas, colegios y cárceles, tres escenarios identificados en obediencia a algunos datos comprobados, como el hecho de que “en Nicaragua el nivel de reincidencia en las cárceles es monstruoso, pues la mayoría de los reos están reciclándose, de ahí que sea importante este curso que ayuda a una persona a cambiar y  actuar diferente.

Asimismo, Rappaccioli dijo que en nuestro país, de cada 100 alumnos que entran, solo uno llega a la universidad, y mediante el curso Lou Tice invita a aprender a pensar diferente y a poner como país la educación en primer lugar.

“Este programa lo hemos aplicado en varias universidades y la deserción se reduce tremendamente porque al pensar diferente hay control sobre lo que se piensa y la autoestima sube con opción de crecer más”, afirma.

Así que aunque Lou Tice haya fallecido, sus enseñanzas pervivirán en el mundo a través de The Pacific Institute y seguirán instando al cambio para que todo ser humano descubra que su potencial es incalculable y que para ello debe  preguntarse qué lo detiene para alcanzarlo.