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Después de su novela “Pasada de Cuentas” (2008), el escritor nicaragüense Manuel Martínez entró en el divino lapsus creador para volver con un título en el que el yo se superpone y se apropia de su individualidad para decir “Nadie me niegue vivir”, siendo el verbo vivir el eje semántico en torno del cual gira la obra que está dividida en cinco apartados y que reúne en total  85 poemas.

Esa afirmación del hablante lírico autónomo está marcada por el versolibrismo y la ruptura con ataduras estructurales, pues no se ciñe ni a métricas exactas ni a sistemas de rimas predeterminados, sino que va dejando fluir su experiencia de vida.

Aunque hay metáforas, juegos de palabras y recurrencia a diversos recursos estilísticos, esta obra está marcada por el poder de la palabra “a secas”, que sin mucha retórica narra los sucesos que inciden en la existencia no solo del escritor sino que se pueden adaptar a la de los lectores mismos, pues en los temas encontramos la cotidianeidad que comparte con el ser humano como género, los temores que lo asedian, las pasiones que lo invaden y los anhelos que albergan.

Sin muchos ambages, Manuel Martínez nos presenta el paso del tiempo mediante la figura de las mujeres que fueron bellas, y que tras el discurrir de los años son recordadas como fueron en sus mocedades, obviando la forma presente.

Los amores efímeros y los que calan hondo también copan las páginas de “Nadie me niegue vivir”, y se conjugan con el desencanto político y la preocupación por el rumbo de la patria amada.

Asimismo, navega en las diferentes categorías oníricas y en ese bregar por el subconsciente del hombre va por los sueños, las pesadillas y el horror de otras escenas que se sueñan y atormentan. Lejos de los temas idílicos enfrenta al lector a un choque con la realidad, lo transporta a salas de hospital donde pululan los médicos y donde los hombres sucumben ante las enfermedades que infestan su cuerpo.

No menos importantes son los intertextos presentes en la obra, como los vinculados a pasajes bíblicos como el del paralítico que da nombre al poema “Levántate y anda”, o en la “Ira de Dios”, donde evoca las palabas últimas de Jesucristo en la cruz y las pluraliza diciendo: “¿Por qué nos has abandonado?”, sin obviar la breve variación de un fragmento del texto Teoría del ángel, del poeta Edwin Yllescas.

Asimismo, Martínez explora la nicaraguanidad a través de un recorrido por diversos puntos de la geografía nacional, impactando enormemente su denuncia contra el ecocidio en el poema “El río Coco y sus pueblos”.

Toma Nota:
Estos y otros aspectos aborda Manuel Martínez en el libro cuya presentación será hoy y estará a cargo del poeta, narrador, crítico y periodista Erick Aguirre.

La cita es en el Centro Nicaragüense de Escritores, a las seis y treinta de la tarde.