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Hace ocho años los granadinos dudaron de la posibilidad de celebrar los 90 años de la capilla María Auxiliadora, porque este templo de estilo gótico, único en Nicaragua, no soportaba más los daños que le habían ocasionado los sismos ocurridos en Masaya el 6 y 7 de julio del 2000, al punto que tuvieron que cerrarlo.

Sus paredes, soportadas por pilares de pochote de hasta siete varas de alto, con relleno de argamasa (mezcla de cal, arena y agua), y huecas en la parte superior, donde estaban formadas por láminas de zinc cubiertas por una mezcla de cal y cabuya cortada en trocitos, estaban cediendo a las sacudidas de 5.6 y 4.7 en la escala de Richter hace 12 años.

El esmero del padre José Misieri, proveniente de Italia y primer superior de la comunidad salesiana en Nicaragua, y de los albañiles, carpinteros y pintores de la zona, estaba por derrumbarse.

La construcción de la capilla María Auxiliadora inició en 1921, año del centenario de la Independencia, y concluyó el 12 de abril de 1922, tal como había planeado el padre Misieri con la idea de celebrar así el décimo aniversario de la llegada de la comunidad salesiana al país.

Esta capilla es considerada la obra maestra del padre Misieri, “donde puso todo su talento y corazón”, según cuenta el padre Jorge Rodríguez (QEPD), en su libro Los Salesianos en Nicaragua.

El padre Rodríguez lo describe “metido personalmente en la construcción, encaramado en los andamios y subido en la parte exterior de la cúpula, con su sotana agitada por el viento y dando órdenes con su voz suave y serena”.

El padre Misieri le impregnó un estilo gótico a la capilla, porque se inspiró en la que construyó San Juan Bosco en honor a María Auxiliadora, en Turín, Italia, entre 1864 y 1868.

Única en Nicaragua
El estilo gótico de la capilla María Auxiliadora la hace única en el país. La comunidad salesiana construyó obras muy parecidas en Cartago, Costa Rica, y en Santa Tecla y Santa Ana, El Salvador, aunque la de esta última ciudad fue derribada.

La de Granada está ubicada entre la avenida Elena Arellano y la Calle Real de Xalteva, al sureste de la ciudad. Según el libro del padre Rodríguez, en el antiguo terreno solo existía una humilde y pequeña casa donde funcionaba una barbería propiedad del granadino Juan Guadamuz.

Hoy, toda la manzana es ocupada por el colegio Don Bosco y la capilla. En la esquina noroeste se alza una puerta mediana y ligeramente ovalada que sostiene una blanca y elevada pared rectangular, custodiada por finos pilares celestes, que en su punto más alto tiene cuatro picos que nacen en la mitad de la misma y entre los cuales hay una cruz. Al centro está la imagen de María Auxiliadora.

Por dentro, en el techo, se observan líneas de concreto decoradas con flores que se entrecruzan en el centro, como abrazando a los visitantes. En cada costado hay seis arcos y cuatro de ellos dan a puertas de madera que por la tarde permiten que los rayos del sol bañen de luz la mitad de la capilla. Más arriba, siempre en los costados, hay cuatro ventanas grandes y todavía más arriba hay 16 ventanas pequeñas, ocho a cada lado, en forma de flor de lis.

Los detalles en la pintura y en la madera tallada de esta capilla son tales que pareciera que en el mundo ya no existen personas con el arte y la paciencia para hacer algo similar.

En el altar se destaca una mesa de madera que al frente tiene tallada la Santa Cena. Atrás, una amplia estructura, también de madera, en cuyo centro está una copia de la imagen que San Juan Bosco mandó a pintar a un artista italiano, y en la cual aparecen apóstoles y ángeles venerando a María Auxiliadora, quien está cargando al Niño Jesús.

La reconstrucción
En agosto de 2004, la capilla María Auxiliadora cerró sus puertas. El deterioro por los años y las fuertes sacudidas del terremoto de Masaya la convirtieron en un peligro para los feligreses. El padre Enrique Obando, Director del Colegio Don Bosco, y por ende, encargado de la capilla desde hace nueve años, y el profesor Fermín Iglesias Murillo, recuerdan muy bien el proceso de reconstrucción del templo.

Cuentan que el entonces encargado de la capilla, padre Rafael Umaña, conformó una comisión de 15 personas, todas granadinas y de diferentes ramas, para determinar si convenía derribarla y construirla nueva, o reconstruirla, conservando su estructura y diseño original.

Según el padre Obando y el profesor Iglesias, todos los miembros de la comisión se inclinaban por reconstruirla, y entre ellos, quienes llevaban la voz cantante de esta posición eran el padre Jorge Rodríguez y Virgilio Vargas, un laico que construyó las bases del Centro Juvenil Don Bosco en Managua y sirvió 54 años a la comunidad salesiana.

“Jorge Rodríguez era un entusiasta, nos decía que si esto no se hacía, él, al morir, nos iba a salir a todos”, dice entre risas Iglesias Murillo.

Pero la tarea no era fácil, pues aunque todas las vigas que conformaban la capilla estaban unidas unas a otras, como si fuera una jaula, sus bases estaban podridas, “en el aire”. “Encontramos un nido de comején de metro y medio”, afirmó el padre Obando.

Solo la madera del exterior estaba en buenas condiciones. El profesor Fermín Iglesias asegura que al cortarla aún olía “a fresco”, porque, según dice, “los carpinteros de antes sabían usar la madera cuando era la obra, no se anticipaban ni andaban de ladrones de madera”.

En vista de la difícil decisión, arribó al país una comisión que designó la institución salesiana a nivel centroamericano, encabezada por el padre costarricense Ricardo Chinchilla, quien finalmente emprendió esfuerzos para reconstruir la capilla conservando su estructura y diseño.

La comisión de granadinos se redujo a cinco personas: el padre Rafael Umaña, el historiador José Joaquín Cuadra, el entonces presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua, René González, y un joven recién graduado en Chile, Guillermo Argüello.

Para obtener el fondo necesario, estimado en 350 mil dólares, se inició una jornada de sensibilización de la población granadina. A la misma acudieron exalumnos, instituciones y la población devota de María Auxiliadora. Al final, se sobrepasó la meta llegando a casi 450 mil dólares.

Las personas que conocieron la capilla antes de la reconstrucción, según el padre Obando e Iglesias Murillo, ni siquiera notan que las bases y paredes de la misma fueron sustituidas por concreto, pues todos los detalles se conservaron igual.

El historiador José Joaquín Cuadra recuerda que la capilla María Auxiliadora tenía apenas tres años de construida cuando su mamá, embarazada de él, llegó para recibir la bendición de buen parto. Para Cuadra, este templo es un “oasis de religiosidad”.

El legado

Hablar de la capilla María Auxiliadora es hablar del legado de la comunidad salesiana en Nicaragua, que en marzo pasado cumplió 100 años de presencia en nuestro país. Entre sus obras más importantes están:

* Colegio Don Bosco, Masaya
* Colegio Don Bosco, Granada

* Capilla María Auxiliadora, Granada

* Centro Juvenil Don Bosco, Managua.

Además, es recordar la devoción de todo un pueblo que a pesar de tener presente varias advocaciones de la Virgen, prefiere a María Auxiliadora.

La comunidad salesiana llegó al país en 1912. Antes, las hermanas granadinas Elena y Luz Argüello se habían encargado de promover la veneración a María Auxiliadora en la Ciudad Colonial.