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A las cero horas con 35 minutos comenzó a temblar la tierra, tumbando el 75% de viviendas y edificios, el 95% de la pequeña industria desapareció, los servicios públicos de agua potable, energía eléctrica, telecomunicaciones y drenajes subterráneos fueron cortados por los movimientos terráqueos. Cayeron destruidos los hospitales públicos y privados; el 75% de la infraestructura urbana quedó inutilizable, el 90% del comercio sucumbió al terremoto, el 40% de las fuentes de ingresos fiscales desapareció. Millares de personas murieron (2.5% de la población nacional).

El párrafo precedente es la narración que da fuerza a las imágenes del video proyectado en la presentación de un libro que podemos considerar un homenaje a la joven capital de Nicaragua, porque a través de la obra su autor sirve como instrumento para reforzar la memoria histórica de esta desordenada urbe que ha sucumbido a dos grandes terremotos y que más que de ellos, ha sido víctima de su propia mala infraestructura.

La segunda edición de “Managua-1972, así era la Vieja Managua”, del licenciado Nicolás López Maltez, miembro de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua y de Guatemala, fue presentado el viernes 8 de junio en un acto en el que hubo un diálogo franco y ameno entre tres enamorados de esta ciudad, tres amantes de las fechas y de los recuerdos: Jorge Eduardo Arellano, Jaime Incer Barquero y el autor.

Es loable el hecho de que López Maltez, considerado el padre del país, con total desapego decidió recopilar todas las fotografías familiares de la antigua Managua para regalarnos lo que describió esa tarde como un “álbum lleno de amor por la gente que sufrió y que vivió en la Managua que se desarrolló entre 1931 y 1972”.

Y ciertamente la obra está llena de fotos de esa Managua del recuerdo; sin embargo, no es un simple catálogo, sino que reúne información precisa de ubicaciones, funciones que se desarrollaban en los lugares retratados, fechas de edificación, entre otros datos cuya valía histórica no tiene parangón.

“Esa Managua falleció y estamos todavía, a pesar de unos esfuerzos aislados, esperando su renacimiento, porque ella tenía al menos cierto perfil de ciudad que no tiene la actual. Managua circula en las calles de hace cuarenta años. Calles estrechas. Hace 40 años tenía las mismas vías de comunicación que tiene ahora, los mismos adoquines, pero en ese entonces había ocho mil automóviles ahora tenemos de 75 a 100 mil”, dijo el autor durante su breve intervención.

Los invitados disfrutaron del acto en el que López Maltez dio muestras de sencillez y de querer que las imágenes sean lo más difundidas posibles, por ello dijo que le agrada “ver en cientos de páginas Web todas las fotos de la primera edición nada más que no le ponen mis créditos”.

El licenciado López Maltez se despidió de su auditorio, agradeciendo la asistencia al evento y regalándoles una reflexión: “Lo importante es que estas imágenes que hacen historia son parte de la vida de muchas personas que están vivas, pero más importante es recordar que esa Managua que se veía tan bonita y tan sólida sucumbió a menos de un minuto de movimiento. Los terremotos no matan, matan las malas construcciones”.