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Pequeños aprendices a bailarines de ballet provenientes de distintas escuelas hicieron el opening de este espectáculo, que tuvo lugar la noche del jueves 28 de junio, luego del protocolo que cumplieron el Director General del TNRD, el maestro Ramón Rodríguez, y el Director General de la Gala Internacional de Ballet, Maestro William Herrera, al compartir sus palabras en ocasión del evento, una pantalla un tanto opaca se proyectó con imágenes y audio de la homenajeada.

Alicia Alonso fundadora del Ballet Nacional de Cuba es una figura eminente de la danza clásica que ha marcado huella con sus aportes sobre este arte en Iberoamérica. Una de las obras que la consagró como bailarina fue Carmen, el drama de una mujer apasionada y rebelde cuyo destino es morir antes que ser sometida.

La compañía de Ballet de Nicaragua tomó el reto de poner en escena una adaptación coreográfica de esta obra, en forma de homenaje hacia Alicia. Las luces se fijaron en una escenografía con toque español de muros cafés y estampados como si de una plaza de toros se tratase, cuyos bailarines mantuvieron al público en suspenso y deleite por unos minutos.

Carmen, una joven seductora vestida de rojo y medias blancas, danza con sus amores y sus amigas acompañada de una melodía desafiante (y audio un poco saturado) que aprovecha para mostrar sus cautivantes movimientos.

Durante tres horas se adueñaron del escenario las distintas delegaciones de ballet que acompañaron a Nicaragua en esta edición: Honduras, México, El Salvador, República Dominicana, Costa Rica y Panamá.

El clásico Lago de los Cisnes fue interpretado entre luces celestes por República Dominicana, con bailarinas vestidas con su tradicional tutú blanco, ejecutando pasos cruzados mientras mantenían una formación de cadena, además de la danza particular de los enamorados, el príncipe Sigfrido y Odette.

Niños y adolecentes también fueron parte de la función y luego del público (última fila de platea), en su primera etapa todos un primor, no obstante, desde el otro lado, un tanto inquietos y platicadores en plena gala, interrumpiendo la concentración y disfrute del resto de desafortunados que los tuvieron como vecinos.

La ovación del público a los bailarines y maestros que participaron de esta gala, poniendo en escenas piezas, unas más largas que otras, que no se limitaban a danzas clásicas, sino más contemporáneas, improvisó la escena final.

El telón se cerró y queda el recuerdo de los bailes teatrales que sacaron el máximo provechó a los colores y enfoques de las luces que resaltaron a los protagonistas de una noche en la que la delegación de Nicaragua nos representó dignamente.