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La epicondilitis humeral o “codo de tenista” es una tendinopatía por sobreuso de los extensores de muñeca y la inflamación de su inserción en el epicóndilo lateral del húmero. La disfunción del codo puede ser relacionada a lesión aguda o crónica de los tejidos blandos u óseos que componen el codo.

La mayor incidencia se presenta en deportistas y en un 1-3% afecta a la población en general. Afecta con mayor frecuencia al sexo femenino entre 30-50 años y con preferencia el brazo dominante, raramente es bilateral.

Por otra parte, también constituye una patología laboral y puede encontrarse en obreros que realizan esfuerzos repetidos: construcción, jardinería, carpintería, leñadores, pintores, secretarias, los que trabajan con máquinas neumáticas vibratorias o aquellos que martillean plancha de acero. Es muy frecuente además en amas de casa.

Clasificación

Superior o humeral
Medio o articular
Inferior o antebraquial

De todas estas epicondilitis la más frecuente es la superior, que se manifiesta mediante la irritación perióstica por tracción muscular. Es una afección incapacitante que puede durar desde un mes hasta un año.

Causas

Aunque se llama codo del tenista, la epicondilitis lateral, es común en personas que en su vida diaria realiza tareas repetitivas con sus brazos, podría llamarse codo del albañil, codo del pintor o del ama de casa.

La inflamación aparece más fácilmente si la causa es una caída, tirón o golpe en el codo/antebrazo. Si el traumatismo es muy violento puede provocar una rotura de fibras del músculo.

En ocasiones aparece la inflamación por otras razones en pacientes con artritis, reumatismo o gota.

Cuadro clínico
Dolor a la presión del epicóndilo lateral del codo o cuando se realiza una carga o hay estiramiento a la extensión de la muñeca; el dolor puede irradiarse también a la mano o bien al hombro.

Disminución de la fuerza muscular, con dificultad para sostener o levantar un objeto.

Contractura muscular.

Rigidez articular por depósitos de calcio en las inserciones del tendón.

Molestias secundarias en la escápula, que dependen de la postura por lo cual se pueden producir irritaciones del nervio cubital.

Complementarios
La exploración radiológica rara vez demuestra alguna anormalidad. Al tratarse de una lesión de los tendones el hueso no está afectado y la imagen tendinosa es transparente, pero en los casos crónicos pueden encontrarse calcificaciones, erosiones y fragmentación del epicóndilo.

El ultrasonido de alta resolución puede confirmar el diagnóstico.

La resonancia magnética por imágenes puede verse en ocasiones un incremento de la señal en el tendón del músculo extensor común, y una pequeña acumulación de líquido rodeándolo, debido a los cambios inflamatorios y ligero edema.

Tratamiento
La epicondilitis actualmente tiene muchas variantes, corroborando lo difícil que es de tratar esta patología, ya que en muchos casos el paciente no refiere mejoría o presenta recidivas. El tratamiento con agentes físicos por su efecto analgésico se ha convertido en una buena opción para el médico asistencial.

Tiene como objetivos:

Reducir las actividades causantes de dolor.
Modificar aquellas actividades que agravan el dolor.
Disminuir el tiempo o intensidad de la actividad.
Realizar descansos y estiramientos.

Utilización de una codera elástica o una férula de muñeca y ocasionalmente la inmovilización con yeso.

Tratamiento con medicamentos
Para aliviar el dolor, los antiinflamatorios por vía oral, intramuscular que pueden asociarse a miorelajantes musculares con una alta efectividad.

Los esteroides por vía oral o infiltraciones son efectivos en el tratamiento a corto plazo (2-6 semanas), pero no existe un beneficio en su utilización a largo plazo.

Tratamiento de fisioterapia y rehabilitación

Protege la articulación
Disminuye la inflamación
Reduce el dolor
Fortalece los músculos y tendones
Fisioterapia
Termoterapia con onda corta y ultrasonidos
Laserterapia en puntos dolorosos a dosis analgésica o se aplica en puntos de acupuntura
Magnetoterapia local o con imanes permanentes

Corrientes analgésicas de baja y media frecuencia (Tens, Diadinámicas e Interferencial), buscando la analgesia por diferentes mecanismos.

Iontoforesis con esteroides.

Puede aplicarse una crema antiinflamatoria con masaje circular o siguiendo la dirección tendinosa.

Masaje transverso profundo de Cyriax.

Tratamiento quirúrgico
Si el tratamiento conservador falla, tanto el tratamiento médico como el rehabilitador o fisioterápico, estaría indicada la cirugía, mediante la ablación de la inserción en su origen común de los extensores. La intervención puede realizarse bajo anestesia local o general.

Remedio de mi abuela
En una palangana o recipiente bajo con agua tibia se vierte un puñado de sal gruesa y medio vaso de vinagre. Se sumerge la zona afectada unos 20 minutos unas tres veces al día. No dejar que se enfríe el agua.

Agarre un puñado de hojas de sábila y se quita la corteza dejando únicamente la vulva interior. Luego se licua y aplica en la zona afectada cubriendo un vendaje. Dejar media hora, dos veces al día.

Tome nota:
Dr. Frank Rodríguez Cabrera
Fisiatra
Fisioterapia y Rehabilitación Integral
Centro Medico FINLAY
Teléfono: 2270-6273
Celular: 8869-1911
franro_55@hotmail.com