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Marcando su look con el uso de un sombrero, el escritor Erick Blandón, considerado por muchos como polémico, estaba aguardándome un poco impaciente, confirmando en su reloj mis minutos de retraso. Y la conversación con este poeta, narrador y ensayista fue satisfactoria.

Erick Blandón es matagalpino, pero por motivos de estudio emigró a Managua hacia los años 70, para graduarse en Ciencias de la Educación con especialidad en Español, carrera que enrumbó su vida hacia la academia.

El inicio de su vida poética se podría situar en 1975, cuando publicó una pequeña colección de poesía que se llamaba Aladrarivo, “que tuvo gran impacto en el periódico, y aunque a mí no me satisfizo del todo, me permitió percibir algún reconocimiento de parte de la gente acerca de mi peculiaridad”.

Blandón fue un revolucionario activo, dirigente del Frente Estudiantil Revolucionario, FER, en la década del 70, cuadro de agitación y propaganda en los 80 y un escritor que podríamos llamar diferente en medio del hervor de la época.

“En 1982 publiqué otro libro que se llamó Juegos Prohibidos, y de la misma manera llamó la atención que siendo yo del Departamento de Agitación y Propaganda Política del FSLN escribiera y pensara que a la poesía, la literatura y el arte no se le debe exigir ningún tipo de servidumbre ni política, ni religiosa, ni pedagógica ni publicitaria”, acotó Blandón.

Exiliado económico

Y a pesar de su distinguida obra, caracterizada por hacer poesía en prosa, y de su trayectoria académica, cuando el FSLN perdió el poder, Erick Blandón se vio enfrentado al bloqueo de puertas y de posibilidades de trabajo para los señalados de ser sandinistas, obligándolo a buscar otras alternativas en condición de una especie de “exiliado económico”.

Y la voraz lectura le dio una salida: leyendo un periódico vio el anuncio de una beca, aplicó y fue seleccionado para hacer una maestría en Escritura Creativa en Estados Unidos. Nunca pensé que me iba definitivamente.

De sus obras

“En los 90 reuní un volumen de poesía que se llamó Las Maltratadas Palabras y como karma casi toda la edición terminó incinerada en el incendio de las bodegas de Barricada.

En 1994 escribí un libro de cuentos eróticos que se llamó Misterios Gozosos, que también generó mucho interés, es uno de mis grandes Betseller. Luego publiqué la novela “Vuelo de cuervos” en 1997”, ilustró.

Y fue Vuelo de cuervos el producto final que presentó en su maestría, y en el que empieza a involucrarse con el tema del conflicto cultural entre la Costa Caribe y el Pacífico visto desde la perspectiva del poder revolucionario con relación al tema miskito en el contexto de la Navidad Roja.

“Después de esa experiencia vine convencido de que algo raro estaba pasando y es que pensábamos que Nicaragua era una, indisoluble y homogénea, y fue desde donde percibí la otredad y heterogeneidad nica que más tarde plasmé en Barroco Descalzo”, aseguró Blandón.

Y es precisamente Barroco Descalzo el libro que lo puso en el ojo del huracán porque cuestiona la idea supremacista de que como los mestizos del Pacífico son la mayoría y como el Pacífico es donde se ha ejercido el poder político y económico del país todos los nicaragüenses somos un apéndice de eso.

“Yo empecé a cuestionar cosas tan excluyentes y tan supremacistas como la idea de que el personaje de El Güegüense era una síntesis del ser nicaragüense, si en primer lugar no todos los nicas somos hispanohablantes, ni todos descendemos de la tradición náhuatl, además el mestizaje no es exclusivamente con los españoles”, aclaró .

En cuanto a Rubén Darío, Erick Blandón ha dicho que se le ha estudiado como con vista a fortalecer el discurso supremacista, “lo han querido hacer un monumento de piedra y han querido inventar que era mestizo y que era católico, cuando él era cristiano formado en la Iglesia Católica, pero como dice Ángel Rama adoraba esa tradición por salvaguardadora de la gran tradición cultural de Occidente, pero fue un hombre muy de su tiempo que tuvo contacto con todas las corrientes de pensamiento, científicas y metafísicas. El hombre monolítico solo lo pueden ver en el parque donde está el monumento de piedra”.

Su libro más reciente es “Discursos transversales. La recepción de Rubén Darío en Nicaragua”, una obra que confiesa significó mucho trabajo, y aunque es pequeña requirió de mucha investigación.

Y el que un día fue revolucionario hoy no opina de la política nacional porque dice que no vive aquí, sino en Estados Unidos, pero tampoco habla sobre la de ese país “porque allá no participo, no puedo votar”.

Erick Blandón dice que nunca ha dejado de escribir poesía, pero no ha publicado porque se ha dedicado a la investigación y a la crítica literaria, además se reconoce como un escritor que goza escribiendo más que publicando, “porque puedo pasar una vida entera haciendo y rehaciendo un poema y la preocupación de que se publique debe ser secundaria, más bien es peligrosa. Carlos Martínez Rivas decía que hay muchos que por publicar tanto se olvidan de escribir”.

En el autor y su obra

Este escritor dice que no ha sido muy amigo de las lecturas frente a multitudes porque siente que su poesía, como dice Julio Valle-Castillo, “está escrita para ser susurrada al oído del lector”, así que no convoca a las multitudes sino a la intimidad, a la reflexión o al amor.

Así que para el jueves 26 de julio ha preparado un documento con los poemas que va a leer, para que la gente los vaya siguiendo, creando además de un vínculo estrecho con el público una forma de empatía y entendimiento con el lenguaje críptico, cifrado y en otros idiomas que utiliza en su obra.

La charla del autor y su obra en el marco del Festival Internacional de Poesía será en el Instituto de Cultura Hispánica, a las 6:30 de la tarde.