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La curiosidad de Mario Urtecho fue la puerta que permitió traspasar el umbral entre la historia conocida y la que aún no se ha contado, hasta llegar a descubrir el papel de “Los nicaraguas en la conquista de Perú”, título de la obra que presentará este miércoles 25 de julio en el Instituto Nicaraguense de Cultura Hispánica, a las 6:30 de la tarde.

Si se quiere, además de la curiosidad, la casualidad también fue preponderante para que Urtecho lograra este libro, debido a que él y su esposa en junio de 2011 llegaron para una estancia de 10 meses en Perú, por otros motivos.

“En algún momento de mi vida había leído que habían llevado nicaragüenses a Perú y me quedó la idea, así que aproveché que estaba allá para indagar sobre eso. Empecé a preguntar y afortunadamente nadie me dijo que no había vestigios de eso, pero sí me indicaron que no había un estudio al respecto, así que me aventuré a tomar el riesgo”, afirma Urtecho.

Su búsqueda inició en las principales universidades peruanas donde lo empezaron a apoyar con bibliografía. Entre lectura y lectura comenzaron a brotar los primeros señalamientos de la participación de los nicaraguas, nombre genérico que le dieron a los indígenas nicaragüenses que se llevaron a Perú a inicios de 1531, en la conquista de Perú.

Es válido señalar que este libro, además de recoger las evidencias del papel desarrollado por los nicaraguas en el campo bélico, también es un retrato de la crudeza con que se trataba a los aborígenes, condenados por la carencia de riquezas en nuestro país, entiéndase yacimientos de oro.

“Los españoles creían que venían a encontrar oro en abundancia, pero al verificar que no era así descubrieron que les era más favorable vender gente, lo que en Nicaragua abundaba, pues tenía casi 2 millones de habitantes. El destino de los “vendidos” era Panamá que en ese momento estaba en fundación, y Perú, que estaba siendo conquistado”, ratificó.

Asimismo, Urtecho destaca cómo la venta de personas mermó el aspecto demográfico y usa como referencia una cédula real de 1536 en la que la reina dice que la zona “está desbastada, que de 400 personas que meten en un navío solo 50 llegan vivas a Perú , además resalta que en ese negocio andaban más de 20 navíos, lo que refleja la exportación de 8 mil personas, por viaje y si ese viaje lo hacían tres veces por año hablamos de 24 mil personas, partiendo de que no haya aumentado el número de barcos, en diez años se sumaba un cuarto de millón de personas”, resaltó Urtecho.

La “tabla de precios” era la siguiente: 100 indígenas por un caballo, 80 por una yegua, un mozo por un queso y una niña escogida por un tocino.

Mario Urtecho compila varias citas de documentos históricos en los que aluden a la presencia de los nicaraguas, entre ellos uno de Juan José Vega, quien escribió que Atao Huallpa “menospreciaba a los refinados indios costeños que respaldaban a los castellanos. Impresión semejante le debieron causar los indios nicaraguas a través de las referencias que de ellos tendría. En cuanto a los negros no los tenía en nada”.

Sitúa a los nicaraguas en episodios importantes para la historia de Perú, sobresaliendo entre ellos la captura de Atahualpa, también resalta la presencia del sustrato lingüístico náhuatl tanto en la gastronomía como en las toponimias. Pero a pesar de la gran riqueza histórica que encierra este libro, Urtecho se enfrentó a varias dificultades para publicarlo, sin embargo, muchos de sus amigos pagaron por adelantado su precio y así logró su impresión, además de que también ha sido apoyado por la Embajada de Perú, mientras que los gastos de logística fueron asumidos por él y por su esposa.

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