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Lo que empezó como un sorpresivo viaje resultó ser alentador y emotivo. La travesía se enrumbaba a San Salvador, El Salvador, junto a la Cuneta Son Machín, cuya misión era ser parte del elenco que representaría a Nicaragua en conmemoración del 37 aniversario de la masacre estudiantil ocurrida en ese país el 30 de julio de 1975.

El viaje inicio a las dos de la madrugada del domingo, fueron 12 horas de camino. Pocas estaciones para poder estirarse, pero al fin llegamos a nuestro punto de destino, el Teatro Nacional de El Salvador, ubicado en el costado sur de la Plaza Francisco Morazán sobre la Calle Delgado.

Al llegar, nos recibieron con los brazos abiertos los organizadores y productores del evento. El concierto empezaba aproximadamente a las cinco de la tarde, solo teníamos dos horas para acomodarnos. La Cuneta Son Machín para empezar los ajustes de sonido y yo para hacer mis anotaciones.

Fuimos directo al escenario, la estructura era más que sorprendente, en su interior se apreciaba un ostentoso estilo renacentista francés con detalles Rococó, Romántico y Art Nouveau, además de la cúpula elipsoidal que contiene un impresionante mural del pintor salvadoreño Carlos Cañas, combinada con una llamativa lámpara de cristal en el centro.

Pero vamos al grano. Me encontré con Julio César Monge, integrante de las asociación Tiempos Nuevos de Teatro, TNT, y productor general de la conmemoración titulada “Estudio y Lucha”, quien me contó los detalles sobre este magno evento.

“El trasfondo del concierto es un homenaje a los estudiantes masacrados en San Salvador el 30 de julio de 1975, en medio de protestas. Además, en honor de los aristas populares y en el X aniversario del grupo “Trova”, que está hermanado con La Cuneta Son Machín, de Nicaragua, Adrián Goizueta, de Costa Rica y José Alejandro Delgado, cantautor venezolano”, expresó Monge.

Prosiguió contando que “se titula Estudio y Lucha, porque era la consigna emblemática de un gran movimiento de jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional UES, que acuñó este término en 1970 por toda Centroamérica, pues sabemos que la lucha universitaria era el preámbulo de la lucha armada”.

Rescatando todo ese legado histórico es que se hace este homenaje, haciéndolo en el marco de su aniversario y este año, por primera vez, decidieron hacerlo en un lugar tan importante como el Teatro Nacional.

Según el productor, también es la primera vez que una banda nica llega al Teatro Nacional, así como el grupo Trova y el resto de artistas invitados.

“Es la primera vez que se hace algo juvenil, porque generalmente este tipo de espacios están más relacionados con orquestas sinfónicas, la Compañía Nacional de Danza y de Teatro.

Nosotros intencionalmente solicitamos a la Secretaría Municipal este espacio, porque es otro hilo que queremos tirar a la ciudadanía, de que el teatro no es solo para las elites sociales y tampoco es exclusivo para los adultos”.

En la producción participaron casi 100 personas, que procedían de movimientos sociales de arte popular en diferentes expresiones. La Asociación cultural y compañía de teatro TNT, del norteño departamento de Chalatenango, era uno de los participantes, además del elenco actoral de “Escena X”.

“Hemos tenido la complicidad de la parte gubernamental que es la Secretaría de la Cultura de la Presidencia y también el apoyo del señor embajador de El Salvador en Nicaragua, Juan José Figueroa Tenas, quien siempre estuvo convencido de traer a La Cuneta, y ha propiciado la unión de los pueblos hermanos que a veces están cerca geográficamente pero distantes en otros aspectos”, explicó Monge.

Carlos Pacheco, de la agrupación musical Trova, expresó: “Nosotros surgimos en las primeras manifestaciones de las celebraciones del 30 de julio, y desde entonces llevamos diez años, y se nos ocurrió hacer algo grande con artistas nacionales e internacionales”.

“Tenemos una gran afinidad con Nicaragua, yo viví diez años de mi infancia ahí, y aquí en El Salvador hay mucha influencia de la música nica, principalmente por los Mejía Godoy, el Dúo Guardabarranco y ahora los más jóvenes como son La Cuneta Son Machín, con quienes hicimos una relación cibernética, a través de correos electrónicos, y así fue como les expliqué lo del evento y ellos se mostraron interesados”, comentó Pacheco.

El concierto inició a las cinco de la tarde. Los primeros en cantar fueron los de La Cuneta Son Machín, interpretando su popurrí nicaragüense, con el que pusieron ambiente al público presente.

Los salvadoreños no conocían a este grupo, sin embargo, lo recibieron emocionados y hasta coreaban las canciones.

Un buen repertorio musical, en el que sonaron canciones como “La Caponera”, “Catalina”, “EL chicle se me pegó”, “El Zafarrancho”, “La del moño colorado”, entre otras, pusieron a mover los hombros de todo el mundo, porque nadie se atrevió a ponerse de pie y bailar.

Despedir a La Cuneta se les hizo difícil pues todos coreaban “otra, otra”, entonces ellos correspondieron con su nueva producción musical “Amor Fritanguero”, con la que se despidieron, dejando “enchilados” a los salvadoreños, pero eso no les quitó las ganas de esperarlos a la salida para pedir autógrafos y fotografiarse con la banda nica.

La propuesta fue totalmente innovadora, nunca se había hecho algo así, no fue un concierto musical igual que otros, intervino una interesante conexión entre el público, vinculado a imágenes, actuación, danza y proyecciones de archivo histórico.

Estudio y Lucha fue un espectáculo en el que el público se envolvió en los acontecimientos. La gente salía casi llorando, pues se sentían partícipes. Algunos de los sobrevivientes llegaron, las familias de los caídos hicieron presencia.

Fueron tres días de mucho éxito, el primero con la participación de Adrián Goizueta y su banda de Costa Rica; el segundo, José Alejandro Delgado de Venezuela, y por último, La Cuneta Son Machín. Todos los conciertos se grabaron, para luego editar un CD y un DVD con las imágenes y la música.

La historia

El 25 de julio de 1975 las fuerzas militares del entonces presiente Arturo Armando Molina, intervinieron el Centro Universitario de Occidente de la Universidad de El Salvador, para evitar la realización de un show bufo, que los estudiantes desarrollaban cada 26 de julio, en vísperas de las fiestas patronales de Santa Ana y en el cual estos ridiculizaban al gobierno.

La intervención evitó que los estudiantes salieran ese día. En protesta, el 30 de julio de ese año, los estudiantes del Campus Central organizaron una manifestación que partió del estacionamiento de la Facultad de Humanidades hacia el Parque Libertad. A esta se unieron estudiantes de secundaria de San Salvador.

Los estudiantes que marchaban en forma pacífica, fueron masacrados en las inmediaciones del puente a dos niveles. Cuando estaban a la altura del Externado San José se empezaron a ver las tanquetas y los aviones, a los antimotines de la Policía y a la Guardia Nacional con cascos y gases lacrimógenos, disparando sus fusiles y empezaron ametrallar a las personas que encabezaban la marcha y al inicio del paso a dos niveles las tanquetas aplastaron a los estudiantes universitarios.