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Su apariencia es de una persona tímida, sincera, de voz suave, cuerpo menudo y además disciplinado. Esa fue la primera impresión que tuve de Emmanuel Leiva Murillo, un adolescente de 14 años que cursa cuarto año de secundaria.

Al iniciar la entrevista dejó entrever que había más que conocer, pues además se mostró como un muchacho de gran madurez, seguridad, voz firme, sociable, pero sobre todo un artista prometedor.

Emmanuel es un adolescente que combina el arte de la música, pintura y teatro con los deportes desde muy pequeño, algo que según él lo ha venido haciendo de forma autodidacta, porque surge desde lo más profundo de sus emociones.

“Al arte de la pintura le dedico más tiempo que al resto de las cosas que hago, sin dejar de lado mis estudios, pues es mi base, siento que debo aprovechar la adrenalina que me surge en el momento de empezar algo y terminarlo. Así pase tres días encerrado en mi cuarto sin dormir, la emoción no la puedo detener una vez que tomo mis pinceles, los mezclo de pintura y los trazo sobre la manta, pues es algo que el cuerpo me pide”, explicó.

Emmanuel, quien se hizo acompañar de sus padres denotó la confianza y complicidad que hay entre ellos, pues sin titubear y con una clara seriedad nos habló que desde niño pintaba solo, y que luego ellos al ver sus talento lo inscribieron en el Centro Cultural Batahola Norte con el profesor Luis Varela y en el Centro Cultural Managua, donde depositaba sus energías en música y pintura, pero luego sus exigencias personales lo han guiado a seguir sus estudios a su ritmo de autodidacta.

“La Internet es un fuerte apoyo, una de las herramientas que suelo usar para mis clases de guitarra”, argumentó el joven talento.

¿Cuál es tu mayor motivación con el arte?

“Desde muy niño miraba a mi papá pintando, él también tiene el don autodidacta y creo que desde ahí empezó mi inquietud por este arte que hasta ahora lo realizo solo en mi habitación, con la complicidad de mis padres, quienes son mi apoyo incondicional para seguirme desarrollando por mi cuenta en esto, pues aún curso el cuarto año de secundaria en el Instituto Loyola.

Para pintar y tocar la guitarra, necesito inspiración y eso solo lo logran las canciones nicaragüenses y algunos artistas extranjeros como Salvador Dalí, Joaquín Sabina y Ricardo Arjona, pero mi pasión sale a flote con las canciones Danilo Norori y el dúo Guardabarranco, ya que mis pinturas tienen una fuerte inclinación a lo que Salvador Cardenal amaba, la naturaleza, creo que es mi máxima inspiración”, aseguró.

Practicar deportes forma parte de sus inquietudes: “Actualmente practico boxeo y fútbol en el colegio. Ser parte del arte es algo que me emociona, una de las razones por el cual he sido parte del grupo de títeres Guachipilín, ya que me divierto y llevo mensajes a los niños”, contó.

¿Qué mostrás a través de tus pinturas?

“Me gusta pintar rostros, porque creo que los ojos son una ventana al alma y los ángeles, porque soy una persona sensible con todo lo que tiene que ver con la naturaleza, como el cielo, el sol, el día y la noche.

Mis pinturas son la representación de mis emociones, pues los ojos de mis rostros te llevan a ver más allá de lo que soy, algo que aún no he descubierto, además me parece más fácil pintar rostros.

“Los colores que me gustan son los fríos como el morado, fucsia, pero los mezclo con los cálidos pues en mis pinturas hay sol, luna, cielo, noche, día. Siempre trato de usar colores de temporada, pues también son los que suelo usar para vestirme.

La pintura forma parte de mi adrenalina, y actualmente tengo 20 entre las cuales hay de formato pequeño y todas las que inicié hace dos años en formato grande, donde hay realismo mágico, rostros, motivos de la naturaleza, abstractos y surrealismo.

¿Cómo dividís tu tiempo?

Hago todo lo que me gusta hacer, antes que nada hago cosas de mi edad, comparto con mis amigos, jugamos, platicamos y ellos me tratan con respeto en cuanto a lo que hago, jamás hacen burla de mis pinturas o de las otras disciplinas artísticas que desarrollo, más bien dicen que soy bueno y que les gusta, pero de ahí jugamos mucho.

Un niño brillante

Según Maryelin Murillo, mamá de Emmanuel, este jovencito “no solo es brillante en excelencia académica, sino en todo lo que se propone hacer. Siempre fue un niño despierto, es un ser humano sensible a las problemáticas comunes que puede vivir cualquier adolescente, una de las razones por lo cual se identifica con Salvador Cardenal, compartió.

“Yo pinto por sentimiento y no por compromiso”, concluyó Emmanuel.