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La fila era inmensa. La sala de proyección parecía insuficiente para la cantidad de personas congregadas. Era la premier de Calvet, la obra elegida para inaugurar el Festival Ícaro Nicaragua 2012. Y la selección no pudo ser mejor. Una cinta de Dominic Allan que mostró al pintor Jean Marc Calvet como un hombre que a pesar de los errores del pasado, hoy dice nunca pienses que todo está acabado.

Calidad de guión, excelente banda sonora, buen manejo del discurso cinematográfico, una historia que impacta y un personaje que la reconstruye con fuerza y determinación, eso es Calvet, el filme que se proyectó tras el acto de inauguración de este Ícaro dedicado al cineasta y artista plástico Ramiro Lacayo Deshón.

Asimismo, también presentaron imágenes de los trabajos que están luchando para representar a Nicaragua en la competencia a nivel centroamericano.

Hoy en el Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, Ihnca-UCA, se exhibirán las obras que están concursando, a partir de las nueve de la mañana, por ello El Nuevo Diario conversó con el cineasta nicaragüense, Pierre Pierson, quien fue uno de los miembros del jurado .

15 años después del nacimiento del Festival Ícaro, ¿cuál considera es su principal aporte a la cinematografía centroamericana?

El Ícaro es una ventana para mostrar la creatividad de los países centroamericanos y del Caribe en documentales, ficciones y animaciones. También es una forma de dar a conocer los valores del área, sin olvidar que es la oportunidad de premiar lo mejor y estimular a quienes están haciendo un buen trabajo.

Con los años este certamen ha adquirido mucha credibilidad, es el de mayor nivel en el área y gracias a que tiene muestras itinerantes proyecta a grandes niveles las obras seleccionadas. Es muy importante ya que ha venido a llenar un espacio y se lo ha tomado en serio.

Ahora que fui jurado me di cuenta de que hay mucha seriedad. No hubo ningún tipo de limitaciones por parte de los organizadores, pues solo dejaron como parámetro primordial la calidad.

El Ícaro también ha servido para dignificar un arte que se ha desprestigiado porque mucha gente cree que por tener una camarita y una computadora pueden hacer un trabajo de cine sin recurrir al colectivo especializado y capacitado en todas las áreas.

¿En qué ha cambiado el festival desde su inicio?

El Ícaro se ha ido expandiendo, porque antes se mandaban los trabajos concursantes a Guatemala y ahí se seleccionaban las obras, en cambio hoy cada país tiene su jornada de proyección. Aquí Luna Films es la encargada de curar las obras y de organizar el festival.

¿Qué encontró en los trabajos en competencia?

Jóvenes con buenas ideas. Los trabajos tienen personajes maravillosos pero falta escuela y falta que la energía que tienen los chavalos sea bien canalizada porque algunos se asumen como los súper héroes que con pocos recursos y pocas cosas podrán hacer un trabajo magnífico y esa es mucha ingenuidad, un trabajo cinematográfico requiere personal capacitado.

Hay talento, buenas historias, buenos personajes, pero los guiones aún tienen ciertas deficiencias en las estructuras, también hay debilidad en la fotografía; además, siento que la musicalización o la banda sonora muchas veces no le da la fuerza requerida a la obra.

¿En qué pensó a la hora de seleccionar las obras que representarán al país?

En que no podemos seguir aplaudiendo el esfuerzo, hay que aplaudir la calidad, porque si es por esfuerzo hay que decir que fue enorme.

Uno de los peligros que tienen este tipo de cosas es que no queremos matar el entusiasmo de los jóvenes, porque la mayoría de los trabajos tienen muchas cosas buenas, por eso nos costó un poco a la hora de elegir porque queríamos estimular a muchos y exaltar su buen trabajo, pero ya no se puede estar premiando el esfuerzo, porque con eso caemos en la pobreza de estar fomentando trabajos con una calidad que no llenará los parámetros de la regional, donde están esperando que se mande lo mejor, entonces hay que ser selectivos aquí.

Decía que hay buenos personajes, entonces, ¿qué les hace falta?

Así es. Hay buenos personajes, y a ellos los encontrás en toda Nicaragua; sin embargo, el director hace de ellos el éxito, porque al fin y al cabo es el que construye la historia, el que discrimina qué tiene que dejar fuera y qué tiene que incluir en la historia, sopesando si son detalles que aportan o no. Así que falta trabajar más en la forma en que se presentará la historia.

¿Cuál es su apreciación de la producción cinematográfica en Nicaragua?

Hay bastante esfuerzo por producir, aunque no hay que perder de vista que ahora cuando hablás de video la gente ya está incluida en hacer cine, porque este último ya está desapareciendo y va a desaparecer seguramente.

Por otro lado, algo preocupante es que a veces la oportunidad de producir está condicionada por los perfiles de los Organismo No Gubernamentales y por los cooperantes que aportan el fondo. Y finalmente al recibir el patrocinio terminan limitando tu libertad por sus intereses.

¿Qué recomienda a los nuevos productores de cine?

Los cineastas deben prepararse, luego buscar presupuesto y guiones que sean interesantes y sencillos.