• Los Ángeles, California, Estados Unidos |
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  • EFE

Enrique Iglesias y Jennifer López hicieron bailar con su repertorio de éxitos a los miles de espectadores que llenaron el pabellón Staples Center de Los Ángeles, una de las últimas ciudades que visitarán con su gira veraniega.

El cantante español más natural y cercano, fiel a su estilo improvisado, subió a varios fans al escenario, e incluso besó en la boca a una joven mientras sonaban los acordes de "Hero", antes de dejar paso a la diva nacida de un barrio neoyorquino.

López expuso un espectáculo de coreografías, cargado de efectos, musculosos bailarines y numerosos cambios de vestuario y en el que fue de menos a más, hasta poner a todo el mundo de pie con un final de fiesta en el que participaron los reguetonerosWisin y Yandel para cantar "FollowThe Leader".

Dos estilos muy diferentes que a juicio de Iglesias "es lo que hace que la gira sea interesante", según reconoció a un reducido grupo de periodistas antes del concierto.

"Cuando mezclas cosas que no te esperas es cuando para mí se crea esa magia", señaló el español que se besó dos veces en la boca con una de sus admiradoras, la cual apenas podía contener la emoción y se abrazaba a él nerviosa.

López hizo un derroche de energía y llegó a hacerse una herida en la rodilla, leve pero sangrante, que no le impidió continuar con su espectáculo en el que pasó de "Jenny FromThe Block" hasta "Let'sGetLoud" con una puesta en escena más caribeña en un simulado cabaré apodado Babalú.

Hoy viernes, Iglesias y López tendrán una segunda cita con el público angelino antes de partir rumbo a Las Vegas donde darán un recital el sábado.