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“Me llevaron a un patio donde había como 50 niños. Nos pusieron en fila y uno de los ancianos que cargaba frijoles en una bolsita nos indicó que cada uno iría sacando un grano y el que sacara el frijol blanco sería el premiado. En la tercera vuelta, sin ver, saqué el frijol blanco y uno de ellos dijo que ya lo sabía pero que solo quería confirmar. Él me llevó a su casa y me dijo: hijo, en tus hombros queda hoy la tarea de llevar la cultura de tu pueblo”, asegura el maestro de la cultura miskita Avelino Cox.

Este recopilador cultural recuerda que en su momento no entendió de qué le hablaba el anciano, no obstante, cuando terminó la secundaria el señor estaba “ya por irse” (morir) y le recordó que tenía esa carga, “pero no le hice mucho caso”.

“Sin embargo, cuando terminé el magisterio fui a una comunidad, y sin darme cuenta ya estaba metido en este trabajo. Comencé a indagar sobre las cosas que habían sido ocultadas de las tradiciones, las ceremonias, las culturas y el origen de nuestro pueblo”, aseveró.

Y para ilustrar parte de esa esencia, Cox formó el círculo de las cuatro flechas, en el que representa al mundo y los frutos de la madre naturaleza conjugado con cuatro cintas: una color verde que representa la naturaleza, otra café que es alusiva a la tierra, la tercera es azul en representación del mar y del cielo, y una cuarta relacionada con la energía solar.

“Esta es una ceremonia que se realiza cuando las comunidades tienen problemas y piden a los ancestros y a los maestros divinos salir de esos problemas para que los acompañen. Se pide paz interna, paz para los pueblos, paz por la nación y el lugar donde se encuentra.la destrucción de la naturaleza está cambiando el mundo y todos culpan a Dios pero no es cierto, él no manda castigos”, enfatizó mientras terminaba de acomodar el círculo.

Avelino Cox se encuentra en Managua invitado por el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, que en un esfuerzo por conectar el Pacífico con el Caribe, presentará esta tarde el libro de Cox titulado El vuelo del Alma.

“Este libro trata sobre la medicina tradicional que los miskitos tenemos. Nosotros conocemos cuatro tipos de médicos: el ukuli, no existe más poderoso que él y solo hay uno a la vez, ellos tienen un alma transformada después de ser golpeados por un rayo y quedar en estado de coma, tiempo en el que su mente está en el espacio recibiendo conocimientos. El segundo tipo es el sukia, son transformados, cambian su pensamiento y espantan los malos espíritus. Los curanderos son el tercer tipo y reciben conocimientos de otras personas, el último tipo son las parteras”, reveló Cox.

Así que esta es una oportunidad para tener un acercamiento con ese mundo fantástico, mitológico y cosmogónico que forma parte de la esencia del ser nicaragüense, atendiendo la pluriculturalidad de la nación y aprovechando los conocimientos de Avelino Cox, quien afirma que no es chamán ni curandero sino que fue escogido para conservar las prácticas y culturas de este pueblo.