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Una vida profesional que inició en los números, pasó a la congelación de imágenes en fotografías y llegó hasta la acción de escenas en movimiento. De economista a fotógrafa y de ahí a cineasta, esa ha sido la ruta seguida por Rossana Lacayo, una mujer cuyo nombre está ligado a la historia del cine nicaragüense, y cuya calidad ha sido avalada por múltiples premios internacioneles, al punto que ya fue invitada a los Oscar.

“Yo estudié economía en los Estados Unidos, pero desde los 13 años, cuando me compraron mi primera cámara me interesó la fotografía e hice mi primera exposición a los 16 años, sobre niños nicaragüenses. Tomé cursos y trabajé en el periódico de la universidad. En 1979 me gradué en Economía, y vine en agosto cuando estaba comenzando la Revolución”, compartió.

Al llegar a Nicaragua y encontrarse con la convulsión posrevolucionaria, se dio cuenta de que en los bancos le sería difícil trabajar, por lo que optó por ir al Ministerio de Cultura y pedir trabajo como fotógrafa.

“Ahí pensaba estar seis meses, mientras según yo se componía el ambiente y me ubicaba en algún banco. Pero pasaron los seis meses y nada de que se arreglaban las cosas, sino que se complicaban más en el sentido económico.

Estando en el Ministerio de Cultura pedí que me trasladaran a Incine porque en el ministerio el trabajo fotográfico se había vuelto administrativo”, recordó.

Y llegó a Incine durante el auge de la producción de películas y noticieros, donde comenzó a trabajar fotos fijas de las películas que se hacían; sin embargo, en la constante relación con el mundo de las cámaras y los actores, optó por hacer sus propias producciones.

Su primer trabajo fue un documental de 35 minutos en 16 mm, con la Brigada Abraham Lincoln, que estaba integrada por veterano que habían estado en la Guerra Civil Española, y fue tan bueno que ganó un premio en Canadá y fue invitado a participar en la 58 entrega de los premios Oscar, “no ganó pero estuvo ahí, eso me animó a seguir haciendo y me interesó más hacer cosas de mujeres”.

Trabajos de mujeres

“Un secreto para mí sola” inauguró su ciclo centrado en el protagonismo de las mujeres y trataba de la historia de la escritora Vidaluz Meneses, que en ese tiempo era viceministra de Cultura. Con él ganó un premio de la prensa en el Festival de Berlín.

“Después de ese documental hice uno que se llama “Escuchemos a las mujeres”, en el que hablan todas las mujeres representativas, las poetas que eran de vanguardia, sobre su visión del papel de la mujer en la Revolución. Eso ya fue casi al final del 89. En el 90 me fui a España y dejé de producir como dos años. En ese periodo se cerró Incine y se acabó el financiamiento gubernamental; entonces, nos vimos en la necesidad de crear nuestra compañías”, prosiguió Lacayo.

Gota films

Su nueva etapa independiente la ha forjado en Gota Films, sello que construyó junto a su esposo para seguir haciendo documentales.

Su primera película con Gota Films fue “Verdades ocultas”, relacionada con la prostitución en Nicaragua, luego vino El valor de las mujeres, basado en la lucha por el valor de la tierra y que le generó siete premios internacionales.

“Con Hivos hice mi primera ficción que fue Brisa Nocturna duró 30 minutos; luego vino Equívoco, de 10 minutos, la historia de una mujer que recibe la noticia de que tiene Sida y decide quitarse la vida, pero el resultado era equivocado”.

Rossana Lacayo tiene un “Laberinto”

Y después de esta trayectoria, Rossana Lacayo presentará “Laberinto”, un corto que reta a la imaginación para lograr dirimir qué pasa con sus personajes. Tiene mil posibles lecturas e interpretaciones, explora el mundo de lo onírico y sumerge al televidente en un verdadero embrollo de ideas.

El martes 11 de septiembre presentará este corto cuyo guión es de José Hergueda y fue protagonizado por José Wheelock, Tamara Montenegro y Emanuel Giraldo.

La proyección será en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, donde también habrá un concierto con Clara Grün, artista que musicalizó Laberinto.