•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • EFE

En una Mostra sin cine español que opte a los Leones, Marisa Paredes ha sido una embajadora simbólica gracias a la lusofrancesa Linhas de Wellington, aunque hasta Venecia le ha perseguido el estigma de “chica Almodóvar”, del que se ha defendido: “En todo caso, señora Almodóvar”.

“Curiosamente, fue aquí donde nació el término “chica Almodóvar”, cuando presentamos Entre tinieblas, que era la primera película de Pedro que se veía fuera de España, éramos tantas actrices que siempre faltaba alguna para hacer la foto, y los fotógrafos italianos, que son muy graciosos, preguntaban, ¿dónde están ‘le ragazze Almodóvar’?”, ha explicado Paredes.

La actriz amplía su carrera internacional con Linhas de Wellington, presente en Venecia 2012, para la que Raoul Ruiz le llamó antes de morir y que finalmente quedó en manos de su viuda, la chilena Valeria Sarmiento.

Agradeciendo las puertas que le ha abierto trabajar con Almodóvar, sobre todo en La flor de mi secreto, Tacones lejanos y Todo sobre mi madre, Paredes no ha podido responder a la razón por la cual la cinematografía española no tenga presencia en Venecia 2012, más allá de su participación y la de Javier Bardem en la cinta de Terrence Malick to the wonder.