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Alfonso Cortés está torturado por cinco jinetes, por el afán de hacer poesía, por creer que no supera la grandeza de Rubén Darío, por sentir que le ha fallado a Francisca Sánchez, por infundir miedo en sus hermanas, pero sobre todo por la “alimaña que hace poco nació en él”.

Su tormento cobra vida y adquiere voz en la ópera prima del músico y escritor Roberto Carlos Pérez, un apasionado por el arte que irrumpe en el mundo de la literatura con ocho cuentos reunidos bajo el título Alrededor de la medianoche y otros relatos de vértigo en la historia.

Un extraño reloj que en su circunferencia marca las once y cincuenta y cinco (alrededor de la medianoche) del que se desprenden horas precisas ilustra la portada de este texto que fue publicado por Leteo Ediciones.

“Soy un escritor nacido en Nicaragua, pero me fui a Estados Unidos a los 11 años, y vengo a mi país para debutar con esta mi primera obra que me tomó más de 13 años escribirla”, manifestó Pérez.

Asimismo, adelantó que las ocho historias “arrancan en la conquista, en 1528, cuando Pedro Arias Dávila, gobernador de la provincia de Nicaragua, aperrea a 28 caciques, yo le doy voz a uno de ellos. Luego pasa por el siglo XVIII, entra en el siglo XIX y llega al XX, hasta detenerse en el XXI, con el atentado terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre”.

Según el novel escritor, a través de los personajes se va perfilando la historia de Nicaragua que engarza con los atentados del 9/11 mediante la diáspora devenida a raíz de los conflictos armados que se suscitaron en el país en los 80.

“Hay personajes muy conocidos como José de la Cruz Mena, Alfonso Cortés, William Walker, pero hay otros que no son tan emblemáticos pero que se insertan en el problema histórico que atañe a Nicaragua”, confesó.

De la lectura a la escritura

La pasión no la elige uno sino que ella lo elige a uno, afirma Roberto Carlos en alusión a su quehacer literario fusionado con la profesión musical.

“La literatura siempre ha estado en mi vida, llegué a ella como la mayoría de escritores, gracias a la lectura, pues durante mi niñez y adolescencia leía mucho y de esa forma decidí que quería imitar a los autores que tanto admiraba”, reconoce.

Pérez señaló enfático que hay un parte aguas en su vida: “a los 17 años cambió para siempre mi vida gracias a mi contacto con la novela Cien años de soledad. Así como también cambió mi vida al leer a Rubén Darío a los ocho años. Desde esa edad la literatura era el mundo en el que me sentía completamente libre aunque todavía no tocaba ningún instrumento. Ahora puedo decir que me costó mucho deshacerme de García Márquez y lo exorcicé en uno de mis cuentos en el que retomo Cien años de soledad, cuando el hijo del coronel Aureliano Buendía llega a Nicaragua con el fin de unir a los liberales desde Alaska hasta La Patagonia. Yo le doy voz a ese personaje del que en la novela apenas se habla una línea”.

Angustia existencial, guerra, exilio y conflictos políticos rodean a los personajes de estas tramas, cuyo autor tenía como ilusión publicar en Leteo, porque es la editorial que proyecta los nuevos rostros de la literatura nicaragüense.

“A medida que el libro iba alcanzando su final, más miraba como un sueño que ellos me publicaran, pero al final le presenté el borrador a Ulises y aquí está la obra”, reconoció.

Y justamente, el editor Ulises Juárez Polanco intervino en la conversación para aportar que hay un detalle que siempre resalta cuando presenta a Roberto Carlos Pérez, y es que a través de su obra realiza un doble rescate: “El primero es escribir historias de Nicaragua, y el segundo, está referido al lenguaje, porque usa el español para escribir en contraposición con el inglés, que es el idioma con el que se ha desarrollado desde que se mudó a Estados Unidos”.

Por otro lado, Juárez hizo ver que Pérez no es un desconocido en la “alfombra literaria” del país, puesto que es un “colaborador de lujo” de las revistas Carátula y El Hilo Azul, no solo con textos de ficción sino también con reflexiones creativas.

Y a pesar de que este nuevo talento se reconoce como un inmigrante que nunca ha salido de Nicaragua porque su corazón pertenece a este país, manifiesta que durante buen tiempo quiso regresar pero no se dieron las condiciones, ahora piensa que “si ser músico es difícil en países desarrollados, en Nicaragua uno se muere de hambre, y que si ser escritor es un arma de doble filo en Estados Unidos, aquí no existen las condiciones para que pueda vivir”.

Tomenota:

Alrededor de la medianoche y otros relatos de vértigo, se presenta mañana jueves 20 de septiembre en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica, a las 6:30 de la tarde.